El declive del poder español es un proceso íntimamente ligado a su modelo estatal (el del ogro filantrópico) y a la estrategia que España ha empleado para hacer valer sus intereses en el nuevo orden global.
Hace 10 años, durante el 'aznarismo', el prestigio de España se acrecentó de manera notable, en función a la expansión económica (gran parte de ella gracias al desembarco en Latinoamérica) y a un conato de 'entente cordiale' con Estados Unidos y sus potencias aliadas.
Basándose en premisas ideológicas, el Gobierno de Rodríguez Zapatero desmontó dicha relación incipiente, apostando por el euro-radicalismo y la ensoñación diplomática de la alianza de las civilizaciones. Se construyó así una estrategia a lo "cúpula de Barceló" centrada en lo contingente antes que en lo esencial, una postura decorativa e irreal, utópica, alejada de los imperativos geopolíticos y las necesidades geoeconómicas.
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España, entre el poder y la debilidad
El poder y la debilidad de un país se traducen en hechos concretos y se materializan en un espacio-tiempo histórico. Lo de YPF en Argentina y lo que acaba de pasar con Red Eléctrica en Bolivia son ejemplos patentes de la debilidad de España en sus relaciones internacionales.