Las condiciones infrahumanas a las que han sido sometidos los secuestrados pueden causar trastornos mentales, cambio de humor y dificultades para relacionarse con el entorno. Los expertos dicen que "nunca volverán a ser quienes eran".
Los trastornos que sufren, de acuerdo a un informe publicado por la revista Semana, son:
- Repetición de la vivencia: con la idea de que el evento sigue sucediendo o puede volver a suceder en cualquier momento.
- La evasión: evitan las cosas que les recuerdan el evento traumático, como pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el incidente.
- Aumento de excitación emocional: evidencian dificultades para conciliar o mantener el sueño, irritabilidad, dificultad para concentrarse, pueden permanecer hiperalertas o cautelosos sin una razón clara, demuestran nerviosismo o facilidad para asustarse.
También pueden presentar amnesia, reducción del interés por realizar ciertas actividades que antes les interesaban, sensación de desapego o enajenación, restricción de la vida afectiva, desesperanza e irritabilidad.