Bajo los términos del acuerdo, negociados con el Instituto de Finanzas Internacionales que representa a los bancos privados, los tenedores de bonos griegos renunciarían al 53,5 % del valor nominal de sus activos al canjearlos por nuevos bonos, cuyo valor es menos de la mitad que el de los bonos originales y pagando un interés mucho menor.
En términos sencillos ello implica el recorte de un poco más de unos cien mil millones de euros en poder de la banca privada sobre la enorme deuda griega de 350 mil millones de esa moneda equivalente a 165 por ciento de su PBI.
La Unión Europea considera esta quita, que se producirá el próximo lunes, una condición previa para otorgar el nuevo préstamo por valor de 130.000 millones de euros que evite, de momento, la quiebra del país heleno.
El acuerdo se anunció como un canje de deuda voluntario, pero Atenas declaró estar preparada para activar cláusulas para forzar a los tenedores de bonos de deuda griega a aceptar el acuerdo.
Mañana, el gobierno mantendrá una teleconferencia con sus socios del Eurogrupo para valorar el grado de participación alcanzado y decidir sobre la activación o no de ese procedimeinto. Esta noche no parecía necesario.
Pese al aparente éxito de la oporación, el economista Nouriel Roubini advirtió que aún con este avance, Grecia necesitará al menos diez años para recuperar el acceso normal a los mercados.
Fuente: AFP