Un ajuste del orden del 4% por ciento del PBI es lo que se ha propuesto el gobierno de Estados Unidos para escapar de la recesión y asentar las aguas políticas dentro de su frontera.
Pese a la victoria contundente de Barak Obama en las últimas elecciones presidenciales, la segunda etapa de su administración aún enfrenta serios desafíos para restablece la vulnerable economía norteamericana.
El ajuste responde a exigencias políticas.
Los analistas económicos internacionales coinciden en que el plan de acción propuesto por la administración de Obama, no responde a un ajuste propuesto por los mercados, sino que tiene como fin reducir el gasto interno y oxigenar las reducidas reservas federales. Además, fue lo más objetado por aquellos que votaron a los republicanos.
La crisis europea y el crecimiento de América Latina presentan un mapa complejo y nuevo para la potencia del norte, que tiene que ganar nuevamente mercados perdidos y reacondicionar su economía a las necesidades actuales.