Primavera árabe se traslada al Golfo Pérsico

Nuevos rebrotes de protestan comenzaron en las últimas semanas en Medio Oriente y el Magreb.

Foto: web
Foto: web

Los dirigentes de los países árabes del Golfo creyeron durante mucho tiempo que la Primavera Árabe había pasado sin hacer mella en la región, pero ahora parece que fue un error de cálculo. El miedo impera en la población, pero pese a ello y a las generosas concesiones prometidas por los mandatarios, los súbditos adoptan una postura cada vez más proclive a la protesta.

Las protestas de Omán en 2011 pudieron apagarse tras el anuncio de un programa de empleo y una reestructuración del gabinete. Pero en Kuwait, en las últimas semanas decenas de miles de personas salieron a la calle bajo el lema "Dignidad de la nación" para protestar por la nueva ley electoral.

En Bahréin la confrontación entre los fieles al rey y la oposición, iniciada en la primavera de 2011, aún no ha terminado y en las provincias del este de Arabia Saudí ricas en petróleo los chiitas siguen realizando reivindicaciones, pese a que el rey Abdullah introdujo el subsidio por desempleo y pese a la dura actuación de la policía contra los manifestantes.

En los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y en Qatar fueron encarcelados recientemente varios críticos del gobierno para sofocar el germen de nuevas protestas.

El emirato de Qatar, que con su televisión de noticias Al Yazira le gusta presentarse como modelo a seguir en cuestiones como la libertad de prensa, ha recibido una reprimenda de la organización defensora de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) por una nueva ley para regular la libertad de expresión y prensa, que prevé castigos a los periodistas que se expresen de forma crítica sobre la familia gobernante Al Thani. También pueden ser acusados quienes realicen reportajes que pongan en peligro las buenas relaciones entre Qatar y otros Estados árabes, según la ley.
  
Además, las manifestaciones están prohibidas en Qatar y también o Kuwait y Bahréin han ordenado una prohibición al respecto. Sin embargo, los opositores allí simplemente ignoran ese decreto.

Hasta ahora no hay confirmación oficial de las informaciones que señalan que recientemente soldados de Jordania fueron enviados a Kuwait para evitar -en un caso de emergencia- que sea derrocada la familia del emir, el jeque Sabah al Ahmed al Sabah. Pero en general, los monarcas árabes siguen mostrándose solidarios entre sí.

Cuando en febrero de 2011 la ola de protestas dominadas por grupos de oposición chiita recorrió Bahréin, el rey saudí Abdullah envió a su guardia nacional al país vecino en apoyo de la casa real sunita. Tras la segunda protesta masiva en Kuwait el pasado domingo el jefe de la policía de Dubai, el general Dhahi Chalfan al Tamim, llamó a la calma a los kuwaitíes.

El influyente director policial de Dubai considera que los Hermanos Musulmanes, además de Irán, son los mayores peligros para los Estados del Golfo en estos momentos. Y no es el único que comparte esa opinión.

Pese a que algunos Estados del Golfo en los últimos meses enviaron dinero a Egipto y Túnez, donde la Hermandad Musulmana está en el poder, en su propia casa nadie quiere tener ni a islamistas ni a reformistas orientados hacia los valores occidentales. Cuando la Unión Europea pidió recientemente al gobierno de los EAU que liberara a todos los preses políticos, el gobierno reaccionó indignado.

Lo que los gobernantes de Abu Dhabi, Riad y Kuwait consideren tan peligrosa la ideología de los Hermanos Musulmanes es la teoría de que un dominio islámico es bien compatible con las instituciones de un sistema democrático. Sólo el rey Hamad bin Issa Al Jhalifa de Bahréin no considera un peligro a los sunitas Hermanos Musulmanes, ya que la mayoría de sus súbditos insatisfechos son musulmanes chiitas.

Tampoco el emir de Qatar, el jeque Hamad bin Jalifa al Thani, tiene miedo de la piadosa agrupación. En octubre se convirtió en el primer mandatario árabe en visitar la Franja de Gaza, dominada por los islamistas radicales de Hamas, que son una rama de los Hermanos Musulmanes. Y el líder religioso egipcio el jeque Yussif al Karadawi, residente en Qatar, que tiene un canal propio en el grupo Al Yazira, difunde la ideología de los islamistas allí donde va.

El resto de mandatarios del Golfo consideran peligroso el juego de Qatar, pero no han desarrollado una contraestrategia efectiva. Un intento de Arabia Saudí de fomentar a los salafistas, aún más radicales, ha desatado inestabilidad en algunos estados de la región, sin que hasta ahora se viera coronado por el éxito.

Por Anne-Beatrice Clasmann