El ministro del Interior, el teniente general Ko Ko, habría respondido con esa propuesta a la interpelación de un diputado de la opositora Liga Nacional para la Democracia, informaron los medios.
La violencia de esta semana se desató al parecer cuando miembros de la minoría musulmana de los rohingyas protestaron por la falta de ayuda y alimento. Un partido musulmán había hablado de un centenar de muertos.
La organización defensora de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) teme que la cifra de víctimas sea mayor y pidió hoy al gobierno que adopte de inmediato las medidas necesarias para frenar la violencia sectaria y proteger a la minoría musulmana.
Imágenes de satélite mostraron, según HRW, que sólo en la ciudad costera de Kyauk Pyu, donde vive una mayoría de musulmanes, más de 800 viviendas fueron destruidas. La violencia se registró en al menos cinco lugares.
"Los rohingya fueron fuertemente atacados y el gobierno debe protegerlos", dijo Phil Robertson, de HRW. "Si las autoridades no van a la causa de la violencia, puede ser peor". El gobierno debe frenar el círculo de discriminación y violencia, pidió también Amnistía Internacional. En la ciudad de Sittwe, los médicos están tratando a decenas de heridos de bala, informó un fotógrafo de la agencia de noticias epa.
Enfrentamientos en junio, que brotaron cuando una budista fue supuestamente violada por musulmanes, dejaron casi 90 muertos y unos 90.000 desplazados, según los residentes, aunque el gobierno habló de 50 muertos y 60.000 desplazados.
La ONU señaló hoy que la violencia de esta semana aumentará el número de refugiados en los campamentos ya sobrepoblados.
Myanmar es de mayoría budista. El grupo musulmán de los rohingya, que en su mayoría vive en Rakhine desde hace generaciones, es principalmente descendiente de bengalíes llegados desde el vecino Bangladesh como trabajadores durante la era colonial británica. En Myanmar se les niega la ciudadanía.
La mayoría de la población budista del país apoya la mano dura contra los musulmanes e incluso monjes budistas se manifestaron contra los rohingya.
HRW criticó también a la líder opositora y Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi por no aprovechar su autoridad moral para exigir la protección de esa minoría.