Cuarenta y ocho horas después del violento paso del huracán Sandy en el oriente de Cuba, los reportes sobre los daños y las pérdidas materiales continuaban aumentando con pronósticos desoladores para la economía de la región, la prestación de servicios básicos y las condiciones de vida, mientras comenzaban a surgir señales de descontento entre la población.
Fuentes consultadas por El Nuevo Herald dieron cuenta de testimonios sobre la angustia de las familias afectadas, así como la falta de apoyo y coordinación en la distribución de alimentos de primera necesidad.
“Me dicen desde el centro de Santiago que no hay pan y que una vela vale 15 pesos. La gente está desesperada, no remueven escombros, no hay luz ni agua”, manifestó el joven opositor Eliécer Avila.
La furia de la tormenta dejó un saldo de al menos 11 personas muertas y afectó las estructuras y los techos de decenas de miles de viviendas. Provocó también severos daños en instalaciones comerciales y hospitales, al tiempo que dejó inservibles redes eléctricas y líneas de comunicación que requerirán una inversión millonaria del gobierno cubano para ser restauradas.
Sandy, de categoría 2, tocó tierra en las primeras horas del jueves en la zona de Playa Mar Verde, ubicada cerca de Santiago de Cuba. Tal como se temía, arremetió con una intensidad impresionante y rachas de vientos sostenidos de hasta 175 kilómetros por hora.
Un primer informe de las autoridades registró más de 17,300 interrupciones telefónicas y cortes de energía eléctrica en todos los municipios orientales, así como daños en centros educacionales, almacenes y fábricas de alimentos.
Hasta el momento se cuantifican más de 4,000 derrumbes de viviendas y 27,000 techos de casas afectadas.
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Desolador panorama en Cuba por Sandy
Fuentes dieron cuenta sobre la angustia de las familias afectadas, así como la falta de apoyo y coordinación en la distribución de alimentos. La tormenta dejó un saldo de al menos 11 personas muertas.