Ollanta Humala y sus primeros seis meses en el poder

El mandatario cumple hoy medio año de gobierno promocionando al país en Davos.  Lo hace con 54,5% de aprobación y un enfriamiento de las relaciones con sus aliados de izquierda.  Sin embargo, un considerable 29,9% lo desaprueba por considerar que en este tiempo “no cumplió sus promesas”, por los casos de corrupción en su gestión, o porque no combatió este flagelo como había anunciado.

El presidente peruano al momento de la toma de juramento. Foto: AP
El presidente peruano al momento de la toma de juramento. Foto: AP

Con seis meses en el poder, el presidente Ollanta Humala tiene motivos para sonreír, pero también para replantear algunos lineamientos de su gobierno, consigna la periodista peruana Rocío La Rosa para el portal El Comercio. Ayer se conoció que goza de una aceptable aprobación (54,5%, según encuesta nacional urbana de CPI), gracias, principalmente, al lanzamiento de programas sociales como Pensión 65. Además, al incremento del salario mínimo vital y la captación de más inversión para el país.

Sin embargo, un considerable 29,9% lo desaprueba por considerar que en este tiempo “no cumplió sus promesas”, por los casos de corrupción en su gestión, o porque no combatió este flagelo. A continuación, un recuento de los hechos que marcaron este primer medio año de gobierno:

Ni bien asumió su mandato, Ollanta Humala optó por la continuidad de la política económica. Encargó la cartera de Economía y Finanzas al viceministro del MEF del gobierno anterior, Luis Miguel Castilla, y dejó en su asiento al titular del Banco Central de Reserva, Julio Velarde. No solo eso. Alcanzó un rápido acuerdo con las empresas mineras para implementar un gravamen minero, promulgó la Ley de Consulta Previa y creó el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), encargado ahora de los programas sociales.

Los casos de los cuestionados parlamentarios Omar Chehade, Celia Anicama y Eulogio Amado Romero empañaron la imagen del gobierno. Ellos fueron suspendidos en el Congreso, pero el primero -que además era segundo vicepresidente de la República- se salvó recientemente de una acusación constitucional. ¿Cómo? gracias a los votos de la bancada oficialista, Perú Posible y Yehude Simon. El Ministerio Público ha dejado abierta la posibilidad de volver a investigarlo.

La elección del hoy ex jefe de Devida Ricardo Soberón, al inicio del gobierno, fue cuestionada por sus vínculos con gremios cocaleros. Lo fue más cuando decidió suspender la erradicación de cultivos. Sus discrepancias con el primer ministro, Óscar Valdés, desencadenaron en su salida del cargo el pasado 10 de enero. Se fue augurando el fracaso de su antecesora, Carmen Masías. Su caso no ha sido la única debilidad del gobierno en el tema. La Dirección Antidrogas de la Policía Nacional ha tenido hasta cuatro jefes en lo que va del nuevo régimen.

La muerte de tres niños por ingerir alimentos contaminados del Pronaa, en Cajamarca, puso en jaque a la ex ministra de la Mujer, Aída García Naranjo. Lejos de asumir responsabilidades, ella culpó a gobiernos anteriores. Aunque luego pidió disculpas por no haber viajado inmediatamente a la zona, su imagen quedó debilitada. No fue la única. El entonces ministro de Agricultura, Miguel Caillaux, también tuvo que dar sus descargos por presunto conflicto de intereses. Ambos dejaron el gabinete tras la renuncia de Salomón Lerner.

Un tema que se le cuestiona al mandatario es la presencia de dos asesores. El primero, Luis Favre, a quien la oposición tilda de lobbista. Tanto Humala como el primer ministro, Óscar Valdés, aseguran que solo asesora al mandatario en temas de imagen y comunicación, y que sus honorarios son asumidos por el Partido Nacionalista Peruano. También ha generado ciertas suspicacias la presencia del coronel EP en retiro, Adrián Villafuerte, como asesor presidencial en temas de Defensa. Lo han comparado con Vladimiro Montesinos y lo acusan de estar detrás de los recientes ascensos en las Fuerzas Armadas. El primer ministro niega que sea un asesor en la sombra.

Un problema que aún no encuentra solución en este gobierno es el referido al proyecto minero Conga, en Cajamarca. A fines de noviembre, cuatro provincias iniciaron un paro con el apoyo del presidente regional Gregorio Santos”. Las negociaciones han tenido marchas y contramarchas, y se está a la espera de los resultados que arroje un peritaje internacional. El mandatario ha ratificado en los últimos días que se buscará una solución acorde con los intereses nacionales, pero subrayó que no aceptará amenazas contra las inversiones, en alusión a Santos.

Los viajes al interior del país también han caracterizado los primeros seis meses de gobierno. Cada semana el jefe de Estado se traslada a algún punto del país para inaugurar alguna obra o lanzar algún programa, y siempre llevando módulos de atención a la población. A diferencia de su antecesor, en estos periplos casi nunca se pronuncia sobre temas de coyuntura política. Solo el canal del Estado le puede hacer consultas al paso. También ha viajado dos veces a Estados Unidos (Asamblea de la ONU y la Cumbre de APEC en Hawai), a Paraguay (Cumbre Iberoamericana), Colombia (Cumbre de la CAN), Venezuela (visita oficial), España (visita oficial) y Suiza (Foro Económico de Davos), de donde retornará mañana. La promoción del país para atraer inversiones y la firma de convenios han sido parte de la agenda en estos casos.

Fuente: El Comercio