¿Qué es la tasa Tobin?

Consiste en una propuesta de impuesto sobre el flujo de capitales en el mundo sugerido a iniciativa del economista estadounidense James Tobin en el año 1971.
En 2011 se ha vuelto a demandar la creación de un impuesto a las transaciones financieras, tanto desde autores políticas y monetarias -Unión Europea- como desde ONG como Oxfam.

El 15 de agosto de 1971, por orden del presidente Richard M. Nixon, el dólar estadounidense dejó de ser convertible en lingotes de oro incluso para gobiernos y bancos centrales extranjeros. Tobin sugirió un nuevo sistema para la estabilidad monetaria mundial y propuso que tal sistema debería incluir una tasa que gravara las transacciones comerciales internacionales.

La idea durmió en un cajón durante más de 20 años, rechazada por el propio Tobin, que decía haber sido malinterpretado. Sin embargo, en1997, Ignacio Ramonet, editor de Le Monde Diplomatique, reimpulsó el debate sobre la creación de la Tasa Tobin y creó una asociación para promoverla: ATTAC (Asociación por la Tasación de las Transacciones y por la Ayuda a los Ciudadanos). La tasa se ha convertido en un asunto defendido por los grupos altermundistas y ha conseguido invadir el debate político en la calle y en algunos parlamentos, llegando a ser incluso defendida parcialmente por el ex presidente francés Jacques Chirac.9 Por otra parte, el recientemente creado Banco del Sur, iniciativa del presidente Hugo Chávez de Venezuela y el ex presidente Néstor Kirchner, contempla, para mantener su autonomía con respecto a los organismos financieros internacionales (Banco Mundial, FMI, BID, CAF, entre otros) su capitalización con ingresos provenientes de una tasa Tobin introducida a escala regional.

La Tasa Tobin consiste en pagar un impuesto cada vez que se produce una operación de cambio entre divisas, para frenar el paso de una moneda a otra y para, en palabras de Tobin, "echar arena en los engranajes demasiado bien engrasados" de los mercados monetarios y financieros internacionales. La tasa debía ser baja, en torno al 0,1%, para penalizar solamente las operaciones puramente especulativas de ida y vuelta a muy corto plazo entre monedas, y no a las inversiones.

Fuente Agencias