Pareciera ser que la tragedia del Costa Concordia estaba anunciada. La tradición marina marca que los barcos deben ser bautizados arrojándoles una botella de champán contra su casco, la que necesariamente debe romperse en señal de buenos augurios. Sin embargo, el día de la inauguración del fastuoso crucero esto no sucedió y ello ocasionó el lamento de los allí presentes, que presintieron el peor de los destinos.
Se dice que la tradición proviene de una práctica tan antigua como sangrienta, en la que al momento del bautismo de un navío, se estrellaba a un joven contra su estructura ofreciéndolo como sacrificio a los dioses. Si éste no moría, se creía que el barco estaba condenado a la desgracia y que no podría escapar de su mala suerte.
Varios siglos después, y a modo de bautismo pagano, el rito se continúa practicando pero con una botella de champán. Dos costumbres parecen ser de ineludible cumplimiento, bajo pena de convertir al barco en un buque maldito: su nombre jamás debe ser cambiado y el vidrio de la botella debe romperse necesariamente.
No obstante, éste no fue el primer accidente de ese crucero. El 2 de noviembre de 2008, en medio de una fuerte tempestad, la inmensa nave ingresaba al puerto de la ciudad de Palermo. Su capitán (esa vez no era Francesco Squettino) realizó una mala maniobra, entonces la embarcación fue arrastrada por el gran oleaje y terminó estrellándose contra un muelle, lo que le ocasionó una gran fisura entre la proa y el costado derecho. Afortunadamente, en esa ocasión el incidente no tuvo consecuencias para los pasajeros.
El viernes pasado, a meses de cumplirse cien años del naufragio del Titanic y con 4 mil pasajeros a bordo, el Costa Concordia emprendió su último y trágico viaje para hundirse en el mar Tirreno, frente a la isla de Giglio. Finalmente, la maldición se cumplió.
Fuente: Soledad Blardone, Infobae
La increíble maldición del Costa Concordia
El 10 de julio de 2006, el barco fue inaugurado en medio del lamento del público presente, que presagió la catástrofe cuando la botella de champán que le lanzaron no se rompió, tal como indica la tradición marina. En 2008, ya había tenido otro siniestro. Mirá el video explicativo.