El terror se apoderó de los pasajeros del Costa Concordia a la hora de la cena: primero hubo un fuerte sacudón, luego las luces se apagaron y en pocos minutos quienes estaban a bordo comprendieron que había ocurrido algo muy grave en el medio de la noche, mientras el crucero navegaba en aguas gélidas.
En el momento en que se escucharon las siete pitadas cortas y una larga que indican la orden de "abandono de la nave", el gigantesco Concordia se encontraba cerca de la Isla del Giglio (frente a la costa de la Toscana) mientras tras un largo paseo en el Mediterráneo estaba regresando a su "casa", el puerto de Savona, cerca de Génova.
A medida que iba quedando claro que la tripulación no tenía idea sobre que hacer, el pánico tomó rápidamente el lugar de las vacaciones, el lujo y la tranquilidad: algunos botes de salvataje quedaban amarrados donde estaban y nadie los bajaba, los pasajeros "se robaban" los salvavidas entre sí. El telón de fondo era el miedo, los gritos, los llantos.
"Había pocos salvavidas, nos los sacábamos de las manos: el que yo conseguí estaba guardado detrás de una vitrina en un pasillo. Rompí el vidrio y me lo llevé", contó a ANSA uno de los pasajeros, Antonietta Simboli.
"Cuando comprendí lo que estaba pasando busqué nuestra posición en el sistema satelital de mi celular: no me lo podía creer, habíamos encallado en una roca", dijo otro de los tres mil pasajeros del buque.
"Pensé en la muerte. Aferré a mi hijo y lo apreté fuerte, mientras junto a mi mujer logramos conseguir tres salvavidas y escapar hacia el puente del barco a la búsqueda de una chalupa para abandonar el crucero", contó Pino Pannese, sin esconder su desesperación y estrés.
as primeras explicaciones de lo ocurrido por parte de los comandantes del barco fue que había un problema técnico. Sin embargo, no fueron pocos los pasajeros que comprendieron por sí solos la gravedad de la situación. "Alcanzaba con ver como los vasos se iban cayendo uno a uno en las mesas de los restaurantes del barco", recordó otro testimonio.
Fuente Ansa Italia