"Pese al enorme esfuerzo desplegado, se confirma la tesis de que el avión, con la fuerza del impacto, se desintegró. Se encontraron elementos fragmentarios muy dispersos", así lo aseveró ayer el ministro Andrés Allamand desde Juan Fernández.
Aunque la búsqueda en la isla Robinson Crusoe se desplegó ayer desde tempranas horas, no se concretó el hallazgo de restos ni cuerpos de las víctimas del accidente aéreo del viernes.
"Hoy (por el lunes) no tuvimos restos mortales, no aparecieron como ayer. Los protocolos dicen que el plazo de búsqueda es de siete a diez días. Nos vamos a mantener en esos parámetros. Es un operación logística de gran envergadura y se ha trabajado con mayor intensidad, pero los resultados no han sido los mejores", afirmó el secretario de Defensa.
Luego de la ceremonia en honor a los fallecidos, realizada ayer en la Catedral, el presidente Sebastián Piñera afirmó: "No va a ser fácil encontrar todos los cuerpos de las personas que fallecieron. Estamos haciendo todo lo que es posible".
Con respecto a la búsqueda, el comandante en jefe de la Fuerza Aérea de Chile (Fach), Jorge Rojas, confirmó que desde EEUU le han ofrecido ayuda desde la Fuerza Aérea y del comando sur de las Fuerzas Armadas. "Pero nosotros las declinamos, en espera de los acontecimientos, porque creemos que tenemos todas las capacidades necesarias", dijo.
A la Fach también llegó desde España un ofrecimiento de cooperación en la investigación. Este sería de la empresa Construcciones Aeronáuticas SA, fabricante del Casa 212. Sin embargo, el general de la Fach Maximiliano Larraechea afirmó que no aceptaron el ofrecimiento, puesto que "preferimos que si nos ayuda alguien externo, éste sea imparcial, porque el mismo fabricante no necesariamente lo sería tanto".
Las causas del accidente
Desde el mismo viernes en que ocurrió la tragedia, la Fach abrió una investigación en tres áreas y aunque aún no hay claridad respecto de las causas del accidente, el Mandatario, en la última edición del programa Tolerancia cero, aseveró: "Lo que nosotros creemos, por múltiples evidencias, es que se juntaron tres elementos: el aeródromo que es difícil, una pista difícil, corta (de 1.007m), que es como un verdadero portaaviones, que tiene acantilados al comienzo y al final. Mucho viento cruzado, con velocidades que se estiman sobre 25 nudos y que pueden haber llegado a los 30 a 40 nudos. Probablemente, eso fue lo que dificultó el primer intento de aterrizaje. Este es un avión de ala alta (las alas van en la parte superior del fuselaje), lo cual lo hace muy inestable a vientos cruzados, y de tren fijo, lo cual lo hace muy peligroso en el caso de un amarizaje, porque no logra desplazarse como los aviones que tienen superficies planas".
Christian Ilabaca, piloto comercial de Lassa -una de las empresas que realiza vuelos permanentes a Juan Fernández-, afirmó: "Las aeronaves tienen una máxima de viento cruzado para aterrizar: si la nave tiene un máximo de 25 nudos (46,3 km/h) y yo aterrizo con más de 25, obviamente puedo causar un daño físico a la aeronave, porque estoy pasando a llevar lo que el fabricante establece".
Por su parte, Julio Subercaseaux, presidente de la Federación Aérea de Chile, dice que en los motivos del accidente "probablemente, intervinieron varias causas. Podría ser una falla de motor, problema eléctrico, salud de los tripulantes o desorientación espacial del piloto".
Confirman que el avión chileno se desintegró
Las tareas de rastrillaje en la zona continúan con el objetivo de hallar más elementos que ayuden a determinar las posibles causas del siniestro. Los objetos encontrados están fragmentados y muy dispersos y las autoridades ya descartan recuperar más restos humanos.