Diez hechos más importantes que el 11-S

Un artículo de David Rpthkopf en Foreign Policy que amenaza con levantar una sana polémica, en las vísperas del décimo aniversario del atentado contra las Torres Gemelas. Los 10 acontecimientos de la última década que, a la hora de la verdad, han sido más importantes. El domingo que viene, Informe Especial en MDZ.

El histórico hecho que conmovió.
El histórico hecho que conmovió.

10. La reacción de Estados Unidos tras el 11-S

Si bien algunos pueden considerar que la desmesurada reacción de Estados Unidos tras el 11-S es prueba de su importancia, hubo una parte tan grande de esa reacción que fue irracional y más relacionada con aspectos del propio pasado nacional (la invasión del territorio iraquí, por ejemplo), que debemos estudiarla como un hecho aparte. La verdad es que las luchas con y en Irak eran algo a lo que llevábamos dedicados años. Y además, ese conflicto fue una guerra de elección, igual que la violación de nuestros principios en Abu Ghraib y Guantánamo fue algo puramente autodestructivo, autoterrorista, por así decir. Nos hicimos más daño nosotros mismos que los criminales de tres al cuarto que nos estaban provocando. En cualquier caso, nuestra respuesta -que, por el lado positivo, incluyó una mejor comprensión de cómo combatir el terrorismo (con las guerras de inteligencia y los ataques con aviones no tripulados que Bin Laden acabó lamentando tanto)- fue mucho más amplia, tanto en su alcance como en sus consecuencias, que los sucesos que la habían suscitado.

9. La primavera árabe

No tenemos ni idea de cómo acabarán las revoluciones de este año en Oriente Medio y el Norte de África. Pero sí sabemos que son síntomas de una profunda transformación que ha derrocado más gobiernos en la región que Al Qaeda o Estados Unidos. Las revueltas árabes están teniendo muchas más consecuencias sociales que el extremismo y están mucho más vinculadas a los intereses de la población, por lo que deberíamos atribuirles muchas más probabilidades de triunfar que a unos asesinos fundamentalistas que practican un oficio antiguo, anticuado e ineficaz. Estados Unidos hizo bien en prestar atención al ascenso de los actores no estatales y el poder asimétrico; solo que se centró en los protagonistas que no eran.

8. El reequilibrio de Asia

Esta tendencia está relacionada con la número uno, pero afecta a más vidas y tendrá más repercusiones en la política exterior mundial que cualquier suceso que pase en Afganistán,  en Pakistán o en Oriente Medio. Los intensos esfuerzos para labrar nuevas alianzas y abrir nuevas relaciones entre todos los actores internacionales con intereses en Asia desempeñará probablemente un papel decisivo en los dos países mencionados, porque incluyen hechos como la alianza de EE UU con India. La relación que está desarrollándose entre las dos mayores democracias del mundo tendrá significativas consecuencias regionales respecto a la batalla contra el terrorismo y la contención de las amenazas procedentes de Islamabad y, al mismo tiempo, establecerá un contrapeso importante a China. Pero estos cambios estratégicos en todo el continente asiático afectan a más Estados, porque suponen la creación de nuevas alianzas y relaciones más profundas para abordar, afrontar y gestionar las consecuencias del ascenso de Pekín y de otras potencias emergentes como Nueva Delhi y, en algún momento no muy lejano, tal vez una Corea reunificada. Es complicado, pero es un aspecto mucho más importante de la política internacional que lo que sucede en Oriente Medio, que ocupa muchos titulares pero, a la larga, pertenece a una categoría inferior.

7. El estancamiento de las economías de EE UU y otros países desarrollados

Esta tendencia comenzó unos años antes del 11-S, con la crisis económica de Japón. Pero ha adquirido fuerza realmente en la pasada década, cuando Estados Unidos experimentó su primer decenio con una creación neta de empleo de cero y las rentas medias bajaran. Europa también resopló, sobre todo en los países del sur, y ese debilitamiento de los pilares del mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial ha alimentado una reordenación de la geopolítica. El hecho de entrar en una época de restricciones está obligando a las grandes potencias a colaborar de manera distinta y ha dado al traste con el unilateralismo momentáneo y equivocado de la era Bush en EE UU.


6. La invención de los medios sociales

¿Qué es más importante derribar el World Trade Center y matar a varios miles de inocentes o unir a 500 millones de personas como no se había hecho nunca (y ha hecho Facebook)? ¿Pasarse unas notas de una cueva a otra en Waziristán o impulsar una revolución por Twitter en la Plaza de Tahrir de El Cairo? No hay ni comparación.

5. La proliferación de teléfonos y dispositivos móviles

Pero, con todo lo importante que es la aparición de los medios sociales, el gran acontecimiento tecnológico de la pasada década es la asombrosa expansión sin precedentes de los móviles, que ha cambiado el mundo. En 1991, 10 años antes del 11-S, había 16 millones de usuarios de teléfonos en el mundo. Hoy estamos acercándonos rápidamente a los 6.000 millones. En 2011 se enviarán ocho billones de mensajes de texto. De aquí a tres o cuatro año, más personas accederán a Internet a través del móvil que del ordenador. El crecimiento está acelerándose sobre todo en los países emergentes. Existen más cámaras fotográficas de estos aparatos que todos los demás tipos de cámaras juntas. Todo el mundo está conectado, es testigo y forma parte de una red informativa mundial, una coalición inmediata, una masa, un electorado.

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