La máquina se llama Resomation. Su sistema trabaja sumergiendo el cuerpo en una solución de agua e hidróxido de potasio, que es presurizada a diez atmósferas y se calienta a 180ºC durante un período de tiempo de dos horas y media a tres horas. La funeraria Anderson-McQueen de San Petersburgo la utilizó por primera vez hace un año y no ha parado de trabajar.
Según explicó a BBC Sandy Sullivan, fundador de la compañía creadora de la Resomation, los tejidos del cuerpo se disuelven y el líquido se vierte en el sistema de aguas servidas. Sullivan, quien es bioquímico de profesión, asegura que las pruebas demuestran que el efluente es estéril, no contiene ADN y no representa ningún riesgo ambiental.
Posteriormente, los huesos son eliminados de la unidad y luego son procesados en la misma máquina que se utiliza para aplastar los fragmentos de hueso en la cremación en cenizas. El proceso produce un tercio menos de gases de efecto invernadero que la cremación, utiliza un séptima parte de la energía y permite la separación completa de las amalgamas dentales (hechas de mercurio y otros metales) para que sean eliminadas de forma segura.
Fuente: BBC
Las funerarias empezaron a licuar los cadáveres
El método se llama "hidrólisis alcalina" y la primera funeraria en utilizarlo está ubicada en el Estado de Florida. Según los expertos, el sistema es más ecológico que la cremación.