La primavera árabe ha sido un maná del cielo para la industria bélica británica.
Las fábricas de armas, a pesar de los varios cerrojos sobre las exportaciones fijadas con apuro y furia por el gobierno de Londres, parecen haber trabajado a régimen pleno visto que, entre febrero y junio pasados, fueron entregados embarques por más de 30 millones de libras esterlinas (U$S 18,7 millones) a países norafricanos y de Medio Oriente, incluido Libia, Bahrein y Arabia Saudita.
O bien, el 30% más respecto al mismo período de 2010.
La acusación de haber aprovechado las rebeliones pro democracia para hacer negocios viene de las columnas del Times, que, gracias a la Ley de Libertad de Información, pudo obtener detalles precisos sobre el comercio de armas hacia áreas sensibles.
El análisis pinta a Gran Bretaña como un Jano Bifronte sin una "política coherente", cuando se trata de la industria bélica.
Unas 160 licencias de exportación fueron suspendidas por el Ministerio de Exteriores desde febrero pasado, cuando regímenes como el de Bahrein abrieron fuego sobre manifestantes desarmados.
Si embargo, según el diario del magnate australiano de medios Ruppert Murdoch, más de 600 licencias rigen aún hoy en Medio Oriente por un valor de 1.450 millones de libras esterlinas (U$S 900 millones).
Entre los países destinatarios están, además Bahrein, Yemen y Egipto.
Las particularidades embarazosas para el gobierno británico comprenden contratos todavía activos con Egipto por 3,3 millones de esterlinas (U$S 2,2 mm) y las 60.000 libras (U$S 37.500) de armas entregadas a Libia en febrero, poco antes de que la ONU impusiera el embargo al régimen de Kadafi.
Así, con una mano se castiga a los dictadores culpables de violar los derechos humanos y con la otra se los arma.
"Las entregas militares son una cuestión políticamente muy relevante, hasta cuando los valores son bajos", le explica al Times una fuente cercana a la familia real de Bahrein.
La industria bélica es por otra parte un componente fundamental de la economía británica, que genera un tráfico equivalente a 35.000 millones de libras al año (U$S 21.800 millones).
Por ello el mes próximo, en Londres, el gobierno organizará un encuentro entre diplomáticos propios asignados en países como Pakistán, Yemen y Eritrea con ejecutivos del área de ventas de 26 empresas de seguridad y defensa del Reino Unido.
"Los diplomáticos, se lee en un documento, les darán a los delegados un apoyo válido a vuestra estrategia de márketing y asumirán un rol fundamental para abrirles las puertas en estos países".
Dicho esto, el Ministerio de Exteriores rechazó las críticas.
"No exportamos equipamientos a zonas donde hay un riesgo claro de represiones internas", dijo un vocero.
"El gobierno reaccionó velozmente a los sucesos en Medio Oriente: fueron revisadas las licencias y revocadas aquellas que no están en línea con los criterios".
Fuente: Ansa Latina.
Primavera árabe, maná para sector bélico británico
La acusación de haber aprovechado las rebeliones pro democracia para hacer negocios viene de las columnas del Times, que, gracias a la Ley de Libertad de Información, pudo obtener detalles precisos sobre el comercio de armas hacia áreas sensibles.