El 23 de julio, este hombre de 51 años fue hallado culpable de 82 cargos relacionados con el abuso y posterior asesinato de 11 mujeres. Sus crímenes fueron descubiertos por casualidad.
Cuando la policía irrumpió su casa a finales de 2009 para arrestarlo por una denuncia de intento de violación, encontró una gran sorpresa: los cuerpos descompuestos de sus víctimas, casi todos estrangulados y desnudos de la cintura para abajo.
Esos restos humanos estaban en la sala, en el sótano y en el patio de la vivienda mientras Sowell seguía viviendo ahí.
Muchas de las mujeres asesinadas tenían historial de abuso de alcohol y de drogas, adicciones de las que se valía el hombre para llevarlas a su casa y abusar de ellas.
Viejo conocido
Las desapariciones empezaron a registrarse en 2007.
Desde entonces, sus vecinos se quejaron de un olor fétido en la zona que atribuían a la tienda de salchichas de la esquina.
Aunque el hallazgo sorprendió a las autoridades, Sowell no era un desconocido para la Justicia.
En 1989 ya había sido sentenciado a 15 años de prisión por tratar de violar a una mujer embarazada.
Sin embargo, uno de los abogados defensores, John Parker, estimó que Sowell merecería vivir por su niñez problemática, porque sirvió en el Cuerpo de Marines y, además, porque mostró un buen comportamiento la vez que estuvo en prisión.
Los familiares de las víctimas celebraron la recomendación del jurado de sentenciar a Sowell con la pena de muerte.
"Cualquier persona que viva con los cuerpos descompuestos de sus víctimas debe tener un problema mental. Este hombre está enfermo de la cabeza", afirmó Parker, reafirmando la estrategia que usó durante el juicio para tratar de minimizar el castigo a su cliente.
Tímido y callado
George Woods, un especialista que fue contratado por la defensa de Sowell, confirmó que el acusado sufre de varias enfermedades mentales -incluyendo estrés postraumático y un desorden obsesivo compulsivo- como resultado de los abusos que habría sufrido durante su niñez.
Esa niñez problemática transcurrió en un vecindario de clase media de Cleveland, en el estado de Ohio, con su madre y ocho niños más, entre primos y hermanos.
A pesar de que era visto como el chico tímido y callado de la escuela, durante el juicio se presentaron indicios de que en casa no lo era tanto.
"Su prima Leona Davis, que vivía en su misma casa, asegura haber sido violada por Sowell mucho antes de alcanzar la adolescencia", afirmó el detective privado Charles Montaldo, en una nota publicada en el sitio web About.com, una base de datos de supuestos criminales.
Sin haber terminado la secundaria, en 1978 entró al Cuerpo de Marines. Al culminar sus servicios, obtuvo medallas de buena conducta, a pesar de que para esa fecha -mediados de los 80- ya existían reportes de su afición a la bebida.
Buena conducta, mala conducta
A finales de los años 80 ocurrió el intento de violación a la mujer embarazada por el que fue sentenciado a 15 años.
Sin embargo, mientras estuvo en la cárcel, fue un convicto ejemplar: terminó sus estudios de secundaria y asistió a programas de desintoxicación alcohólica, hasta que en 2005 fue puesto en libertad.
De vuelta en las calles de Cleveland, Sowell consiguió trabajo en una fábrica.
En septiembre de 2009 invitó a una mujer a su casa a tomar un trago.
Según dijo la chica luego a la policía, tras varios tragos, Sowell se molestó, la golpeó y la violó hasta que se desmayó.
Esa fue la denuncia que dio pie a que la policía acudiera a la casa para arrestarlo y la que permitió que se descubriera la muerte de 11 mujeres.
Igual que había dicho en los interrogatorios policiales, Sowell dijo durante su juicio que no sabía qué había ocurrido y que no podía explicarlo.
"Lo único que puedo decir es que lo siento. Lo siento desde el fondo de mi corazón. Sé que no es mucho, pero es todo lo que puedo darles", dijo.
Ciertamente no fue mucho, considerando que varios miembros del jurado dijeron no creer en la sinceridad del arrepentimiento y al final recomendaron esta semana que le fuera aplicada la pena de muerte.
Fuente: BBC Mundo.