Mónaco, la opaca: "Una boda de todo, menos real"

Así la claifica el diario español El País a la boda entre el príncipe Alberto y Charlene Wittsstock. Con más de 3.500 invitados de las ya anacrónicas pero fashions "casas reales" de todo el mundo, los invitados se sientieron incómodos en una fiesta fría.

La pareja principesca.
La pareja principesca.

Sin atenuantes, el diario español El País calificó a la fiesta de Mónaco del fin de semana como "Una boda de todo, menos real".

Hijos ilegítimos de Alberto, rumores de suspensión y aires hollywoodenses pusieron incómodos a reyes y príncipes de todo el mundo en una boda que se notó fría.

"El futuro del Principado de Mónaco ya está asegurado. Alberto de Mónaco y Charlene Wittsstock han sellado su relación con dos bodas, una civil celebrada el viernes y de carácter familiar, y otra eclesiástica esta tarde, a la que han asistido 3.500 invitados, entre ellos representantes de las casas reales de medio mundo, jefes de Estado, y un buen puñado de famosos", señala el diario español en su edición de este lunes.

Agrega que "todos contribuyeron a ensalzar ese pequeño Estado de dos kilómetros cuadrados en el que se combina tradición, lujo, espectáculo un tanto hortera y un poco de exhibicionismo. Entre los actores estaba Nicolas Sarkozy, presidente de la República Francesa, alguien con el poder suficiente como para fagocitar Mónaco si los Grimaldi no aseguran su dinastía. Alberto ha tardado en hacerlo. Se ha casado a los 53 años, tras diez de relación con Charlene, cinco de convivencia, uno de compromiso y después de llevar sentado en el trono seis años, al que accedió tras la muerte de Raniero".

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