Los cabos sueltos de los atentados de Noruega

El walkie-talkie que llevaba el asesino de Oslo antes de la matanza, la existencia de cómplices y el críptico manifiesto que dio a conocer tras la masacre son algunos de los enigmas por los que será interrogado Breivik este viernes. "Siempre dijimos que no excluimos que otras personas estén implicadas e investigamos este punto", dijo el vocero de la policía de Oslo. "La teoría sobre eventuales complicidades se debilita", agregó el mismo funcionario.

Según el procurador del Rey, la más alta instancia de la fiscalía, el proceso contra Anders Behrin Breivik no se llevará a cabo antes de 2012 a causa del carácter "exigente" de la investigación. El autor confeso del doble atentado que conmocionó a Noruega deberá comparecer este viernes por segunda vez ante la Justicia, en donde las autoridades confían en que sus declaraciones ayuden a desentrañar algunos de los puntos oscuros del caso.
 
Entre las cuestiones sobre las que será interrogado, figura, por ejemplo, la existencia de un walkie-talkie en el momento en que provocó la matanza de más de 60 jóvenes del Partido Laborista en la isla Utoya. Según relataron varios testigos, el hombre llevaba el artefacto con él cuando reunió a los participantes del campamento con el pretexto de informarles sobre la explosión que, tiempo antes, había sacudido al centro de la capital, atentado del cual luego se confesó culpable.
 
Las autoridades se preguntan si el walkie-talkie fue utilizado para mantenerse en contacto con alguien, o si simplemente era parte de la vestimenta de policía que utilizó durante el tiempo que pasó en el lugar disparando.
 
Otra de las preguntas debería apuntar precisamente al uniforme: cómo fue que consiguió la ropa sin ser un agente de seguridad. Y en el mismo sentido habría que interrogarlo por el modo en que consiguió las armas que portaba en ese momento.
 
Las autoridades se concentran en determinar si Breivik actuó en soledad o no. Tras ser detenido, la policía dijo que el hombre aseguró haber actuado sin cómplices. Sin embargo, en su primera declaración ante un juez declaró que compartió el atentado con "dos células" terroristas.    
 
"Siempre dijimos que no excluimos que otras personas estén implicadas e investigamos este punto", dijo a la agencia AFP el vocero de la policía de Oslo Henning Holtaas. "La teoría sobre eventuales complicidades se debilita con el tiempo", agregó subrayando que "no se encontró ningún indicio en apoyo" a esta hipótesis en el lugar del drama.
 
Los expertos en terrorismo de toda Europa se reunieron este jueves para analizar la situación. Intentan determinar con rapidez si en verdad si hubo otros implicados en los hechos para prevenir nuevos ataques. Mientras tanto, los servicios secretos noruegos han calificado a Breivik como un "lobo solitario", criminales a quienes es muy difícil detectar antes de que ataquen. 
 
Este jueves, el líder del Partido de los Patriotas de Bielorrusia denunció que el asesino confeso habría recibido entrenamiento paramilitar en ese país, a donde habría ingresado en varias ocasiones con pasaporte falso. "Esta primavera, como parte de sus preparativos para el doble atentado, visitó Minsk, donde recibió adiestramiento en un campo paramilitar secreto", aseguró Mijaíl Reshetnikov. Sobre esa denuncia deberá responder también el acusado.
 
La policía ha manejado la información con el mayor hermetismo y es imposible saber qué cuestiones logró ya establecer. A seis días de los atentados, muchas de las claves del manifiesto de 1.500 páginas que publicó horas antes de perpetrar los crímenes, sus referencias religiosas y culturales, siguen siendo un misterio. También lo es cómo logró fabricar la bomba que hizo explotar en la sede del Gobierno noruego o por qué razón eligió como abogado miembro del Partido Laborista, contra el que atentó. 
 
Geir Lippestad indicó que su defendido padece problemas mentales, y que cree estar en una cruzada para "salvar a Noruega y Europa occidental de, entre otras cosas, una invasión musulmana".
 
El extremista de derecha se encuentra en detención provisoria desde el lunes por un primer periodo renovable de ocho semanas, y será sometido a exámenes psiquiátricos.