El presidente de Chile, Sebastián Piñera, hizo este jueves un llamado a deponer las movilizaciones estudiantiles, mientras decenas de miles de jóvenes se manifestaban en Santiago y otras ciudades para exigir un mayor compromiso del Estado con ese sector.
"Estoy convencido que llegó el momento de terminar con la violencia, las tomas y los paros que tanta destrucción y daño han alcanzado", enfatizó el mandatario durante una actividad pública en el municipio de Quilicura, al norte de Santiago.
En la capital, miles de jóvenes se concentraron en la céntrica plaza Italia para marchar por la Alameda, la principal arteria de la ciudad, hasta la plaza Los Héroes, y cumplir con el mismo recorrido de las otras dos masivas marchas realizadas en los últimos 30 días.
La manifestación transcurrió con normalidad y con los estudiantes y docentes marchando en tono festivo. Sin embargo, pasado el mediodía comenzaron a registrarse los primeros disturbios cuando encapuchados se enfrentaron a las fuerzas policiales.
"Espero que en nuestro país tengamos esa madurez y ese patriotismo para que, más allá de las legítimas diferencias, haya un objetivo común que es hacer un país mejor", apuntó Piñera, quien en la oportunidad anunció, además, junto a su ministra del Trabajo, Evelyn Matthei, varias medidas que pretenden mejorar la seguridad laboral.
El mandatario chileno, que este miércoles criticó duramente las protestas estudiantiles al afirmar que "cada sector cree que su problema es el único que importa y están dispuestos a detener el país por obtener sus aspiraciones", reiteró hoy que todos deben pensar "si lo que están pidiendo es también justo para el país".
A la marcha, convocada por los profesores y universitarios, se sumaron estudiantes de secundaria, que desde hace semanas mantienen ocupados cientos de colegios para exigir el regreso del sistema a una administración estatal, más recursos, una rebaja permanente en el pasaje de transporte público y la reconstrucción de liceos dañados por el terremoto de 2010.
Los universitarios, agrupados en la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), rechazan el Gran Acuerdo Nacional por la Educación (GANE) anunciado la semana pasada por el presidente, que beneficiaría a 720.000 alumnos hasta 2014.
Ese plan estará dotado de un fondo de 4.000 millones de dólares y contempla un aumento de las becas y una rebaja de la tasa de interés de los créditos que los estudiantes solicitan para financiar sus estudios.
Con ello, el Gobierno quiso dar respuesta a las demandas de los alumnos, que exigen una mayor aportación del Estado para reducir las deudas de más de 100.000 estudiantes morosos, pero dejó abierta la posibilidad de que las universidades privadas reconozcan que se lucran con la educación.
El presidente de Chile pidió que terminen las protestas estudiantiles
Mientras miles de jóvenes se manifiestan en Santiago y en otras ciudades chilenas, en reclamo de una educación libre y gratuita, Sebastián Piñera expresó: "Estoy convencido que llegó el momento de terminar con la violencia, las tomas y los paros que tanta destrucción y daño han alcanzado".