Julio María Sanguinetti, 75 años, dos veces presidente de Uruguay (1985- 1990 y 1995-2000), conferencista, escritor, periodista y fanático del fútbol, es por sobre todas las cosas un optimista, aunque no lo parezca así por sus respuestas.
El político uruguayo —que concedió una entrevista a El Universal de México— advierte que no hay milagros y que las propias evaluaciones a nivel internacional sobre los niveles de educación lo dicen: “los países que han quebrado las barreras del subdesarrollo en el plano de la educación, como Finlandia, Corea del Sur, Japón, Singapur, China, Taiwán, son los que están adelante. Le siguen las grandes potencias económicas, que se han quedado, y en particular EU, donde se logran los menores rendimientos con la mayor inversión y después venimos nosotros muy lejos”. En el sur, Sanguinetti rescata a lo sumo a Chile, ve algún esfuerzo en Brasil, estancado a Uruguay y en franco retroceso a Argentina. Con esa realidad y pese a la bonanza y los buenos precios del presente, no imagina un futuro muy prometedor.
“Los buenos precios hay que volcarlos a la educación y no para alimentar estos nuevos sarampiones reeleccionistas“, advierte el entrevistado.
Divisas
Tal como lo cuenta a El Universal, a diez años del atentado de las Torres Gemelas, el ex presidente uruguayo piensa que los terroristas en parte lograron su objetivo, que no son por supuesto “las incomodidades que hay que padecer en los aeropuertos”.
“Lo que el terrorismo consiguió —señala Sanguinetti— fue destrozar a través del déficit estadounidense al dólar, que era el gran instrumento de cambio que oficiaba como eje del sistema capitalista. Y ésta es la realidad que estamos viviendo y de la que no se sabe cómo salir, porque nadie sabe a qué moneda recurrir”.