Julian Assange entrando un día tras otro en la comisaría de Beccles, Norfolk. Firmando cada 24 horas para acreditar que, un día más, no pretende escapar. Mostrando la pulsera electrónica que lleva en el tobillo, la que permite que se controlen todos sus movimientos. Intentando proseguir con su trabajo fuertemente vigilado por distintos equipos electrónicos y cámaras. Estas son las imágenes que ofrece este reportaje realizado por WikiLeaks y enviado hoy, cuando se cumplen seis meses de su arresto domiciliario en la mansión de Elligham Hall, en Norfolk, Inglaterra, según muestra el diario El País de España.
"Le están tratando como a un animal enjaulado". Lo dice Sarah Harrison, una de sus más estrechas colaboradoras.
El vídeo muestra la situación de vigilancia permanente a la que está sometido el editor australiano. Su colaboradora Harrison enseña una de las cámaras que ha aparecido en los alrededores de la mansión desde su llegada. Vaughan Smith, su anfitrión, el propietario de la mansión, su gran protector en suelo británico, se muestra contrariado con la proliferación de dispositivos de control en su apacible finca. "Creo que está sometido a un régimen bastante invasivo. Llevar esas pulseras que no puedes quitarte, saber que permiten seguirte la pista, que estás en una especie de cárcel electrónica... Hay tres cajas en mi casa. Según lo que entiendo, lo que hacen es decir si Julian está en casa o no".
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