La semana pasada más de 30 mil personas marcharon por las calles de Santiago de Chile para protestar contra HidroAysèn, una megaproyecto energético que pretende solucionar los problemas que enfrenta el vecino país en la generación de energía. Sin embargo, el proyecto provocó un debate inétido en la historia trasandina, el cual no distingue colores políticos.
Las protestas contra Hidroaysén.
Por un lado están los ambientalistas y por otro la necesidad de diversificar la matriz energética y solucionar los problemas que enfrentan hoy. Tal es el impacto que el expresidente Ricardo Lagos, quien en principio apoyó el proyecto, al ver la reacción de la ciudadanía, cambió de idea y se transformó en opositor en menos de una semana.
HidroAysén es un proyecto que contempla la construcción y operación de cinco centrales hidroeléctricas, dos en el río Baker y tres en el río Pascua, ubicadas en la región de Aysén, en el sur de Chile.
El complejo tendría una potencia instalada de 2.750 MW y una capacidad de 18.430 GWh de energía media anual, cuya inversión se estima en unos US$ 3.200 millones, constituyéndose como el proyecto energético más importante que se haya estudiado en ese país hasta la fecha. Según la empresa responsable, al año 2020, el proyecto podría cubrir el 21% de la demanda del Sistema Interconectado Central de Chile, SIC, el cual cubre desde la localidad de Taltal por el norte, hasta el extremo sur.
La construcción del proyecto contempla una línea de transmisión que transportará la energía desde la región de Aysén hasta Santiago, para ser inyectada al SIC mediante una línea de corriente continua que posee un tramo submarino entre las comunas de Chaitén y Puerto Montt.
Para esta semana se esperan nuevas manifestaciones y se espera que sean aún más masivas. A pesar de los incidentes que se generaron en la marcha anterior, los manifestantes nuevamente fueron autorizados a llegar al Palacio de La Moneda, la casa presidencial chilena.
Mirá un multimedia donde se explica el proyectyo Hidroaysén.