Osama Bin Laden murió de un disparo que le destrozó la cabeza propinado por un oficial del cuerpo especial de la Marina, conocido como los 'SEAL'. Los soldados recuperaron el cuerpo, lo subieron a un helicóptero y lo evacuaron hacia Afganistán. Pero puede estar en un hospital militar estadounidense en Alemania o, incluso, en los mismos Estados Unidos.
Según dijo una fuente oficial del Pentágono a la cadena CNN, "ha sido tratado con dignidad, acorde a los ritos islámicos". Y según los medios estadounidenses, el cuerpo ha sido llevado a Afganistán y enterrado en el mar posteriormente.
Hasta aquí la versión oficial, pero se abre una panoplia de especulaciones sobre la suerte del cadáver. Las preguntas son muchas. ¿Piensa Estados Unidos traerlo a su territorio o se quedará para siempre en el mundo árabe donde sería cremado y sus cenizas esparcidas en una zona desconocida para no crear lugares de culto de sus seguidores?
En 1967, Estados Unidos cometió el error de dar a conocer la muerte del guerrillero argentino Ernesto Che Guevara, no ocultó su muerte pero no divulgó el lugar donde lo enterró. La incógnita transformó al Che en una leyenda mitológica de la izquierda mundial que dura hasta hoy y cuya imagen está siempre presente en la cabecera de toda manifestación ante una Embajada estadounidense por ese mundo fuera.
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