- ¿Por qué surge este grupo de la ONU sobre mercenarios?
José Luis Gómez del Prado: Aunque ya existía anteriormente, en 2005 se refuerza y se establece un mandato con varios expertos de cada región, porque se constata que la figura del mercenario, que siempre ha existido a lo largo de la historia, ha sufrido una transformación: lo que era antes una actividad individual se ha convertido en algo más corporativo a través de empresas militares y de seguridad. No se les puede decir que son mercenarios, porque son compañías registradas legalmente. Ellos afirman “que no se desplazan a zonas de combate, ni mucho menos para entrar en guerra”, sino a ofrecer seguridad. Y cuando van a Irak, Afganistán, República Democrática del Congo, Colombia o Somalia, lo hacen con un contrato bajo el brazo que legaliza su actividad.
- ¿Puede confirmar la presencia de mercenarios en Libia? ¿De que países proceden?
Sabemos que sí, pero no podemos confirmarlo “oficialmente” porque no hemos estado en el terreno. Sin embargo, hay mucha fuentes (medios de información, diplomáticos, informes…) que afirman que hay mercenarios. El Gobierno de Gadafi los ha utilizado contra su propia población y no contra un enemigo exterior, y esto es un fenómeno nuevo, algo que no se había dado hasta ahora. Proceden, seguramente, de países del Sahel y también de Europa del Este.
- ¿Cómo se financian y consiguen las armas?
Como cualquier otra empresa, a través de contratos, ya sean de carácter público (Pentágono, Departamento de Estado de EE UU) o privado, con multinacionales. En cuanto a las armas, en el caso de las empresas estadounidenses, cuando van a Irak o Afganistán se las llevan de Estados Unidos, y este es uno de los problemas: se trata de armamento que no está controlado y que enseguida pasa al mercado ilícito, porque no hay un ningún tipo de control.