La condena a Fujimori dos años después

El análisis de Carlos Rivera Paz en Alainet.org sobre la realidad peruana

Alberto Fujimori Fujimori purga prisión porque la justicia  peruana lo encontró responsable de graves violaciones a los  derechos humanos y delitos de corrupción de funcionarios. Por  todos los delitos por los que fue extraditado de Chile resultó  condenado. Este hecho -poco frecuente- no solo da cuenta de que  durante los años noventa se instaló en el Estado peruano una  mafia que de manera sistemática perpetro delitos para saquear los  recursos públicos y para violar los derechos humanos, sino  también nos indica que frente a estos hechos solo la acción  decidida de la justicia puede restaurar la dignidad de la nación.

Hace exactamente 2 años la Sala Penal Especial, presidida por el  magistrado César San Martín Castro, dictó sentencia condenatoria  contra el ex presidente de la república Alberto Fujimori Fujimori  por la comisión de delitos graves contra los derechos humanos  (Barrios Altos, La Cantuta y los secuestros de Samuel Dyer y  Gustavo Gorriti). Hoy, a pocos días de la elección del próximo  presidente de la república -en la que la hija del condenado  aspira a ocupar dicho cargo- esa sentencia sigue constituyendo un  hito en la historia política y judicial del Perú que nadie puede  dejar de tener en cuenta, menos aun en circunstancias en las que  se intenta debatir de qué mejor manera se gobierna un país.

Estamos completamente convencidos que el juicio contra Fujimori  fue la mejor expresión de una decisión institucional del Poder  Judicial y del Ministerio Público para hacer justicia y demostrar  al mundo entero que sí es posible investigar y juzgar los  crímenes cometidos desde el poder cometidos por quien tenía la  condición de jefe de Estado, en el marco del respeto más  irrestricto de la garantías fundamentales del debido proceso.  Desde el momento en que se desarrollaba el proceso y más aun  cuando se conoció la sentencia condenatoria estábamos convencidos  que ese proceso y esa sentencia deberían marcar un antes y un  después en la actuación del sistema de justicia y en el  desarrollo de la institucionalidad del país. Ciertamente en ambos  escenarios hay evidentes retrocesos y múltiples resistencias pero  aun así la sentencia sigue siendo un verdadero hito y sigue  siendo un referente obligado, pero -además- sigue siendo un  consistente mensaje para señalar que los crímenes perpetrados  desde el Estado deben ser sancionados con severidad.

Los crímenes que ordenó Alberto Fujimori Fujimori El proceso contra Alberto Fujimori concentra cuatro graves  violaciones a los derechos humanos: la matanza de Barrios Altos,  los desaparecidos de La Cantuta y los secuestros de Gustavo  Gorriti y Samuel Dyer. Pero si bien en el expediente judicial se  investigó, juzgó y sentenció solo estos cuatro casos la sentencia  señala con mucha claridad que esos crímenes fueron parte de un  contexto en el que se perpetraron violaciones sistemáticas a los  derechos humanos. Dice la sentencia que "…estos crímenes, por su  modalidad, frecuencia y calidad de los ejecutores, inserción en  los organismos de inteligencia militar del Destacamento Especial  de Inteligencia Colina y características de la misión afectadas,  deben calificarse de crímenes generalizados y sistemáticos,  propios de una violencia organizada desde el aparato estatal".

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