El gobierno de Estados Unidos declaró hoy persona no grata al embajador ecuatoriano en Washington, Luis Gallego, en respuesta a la “acción injustificada” adoptada días atrás por Quito, que decidió también pedir la salida de la representante diplomática norteameriana, Heather Hodges.
“A la mañana el secretario adjunto para la región, Arturo Valenzuela, llamó al embajador Gallego para informarle que, según el artículo 9.1 del Convenio de Viena sobre relaciones diplomáticas, fue declarado persona no grata y que debe salir del país tan pronto como sea posible”, detalló a Télam el vocero del Departamento de Estado, Charles Luoma-Overstreet.
Esta medida adoptada por la administración del presidente Barack Obama es en respuesta a lo que calificaron como “acción injustificada del gobierno ecuatoriano, declarando a la embajadora Hodges persona no grata”, aclaró el vocero.
Explicó el funcionario que el proceder de Quito “no nos dejó otra opción que tomar acciones recíprocas”.
La decisión de Washington motivó la “suspensión del encuentro de alto nivel sobre asuntos bilaterales previsto para junio”.
Por su parte, el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, calificó hoy la respuesta estadounidense como "absolutamente explicable" y aseguró que el gobierno de Correa conocía "la posibilidad de esta reacción", ya que "diplomáticamente es lo que se acostumbra a hacer".
La peleta diplomática entre ambos países se desató cuando esta semana, cuando el gobierno de Ecuador citó a la embajadora estadounidense para pedirle que abandone el país tras conocerse, a través de la publicación de un cable de WikiLeaks reproducido por el diario español El País, que la funcionaria había afirmado que el presidente Rafael Correa nombró a un jefe policial aunque conocía actos de corrupción que había cometido.
Trabas comerciales
Mientras tanto, Ecuador prepara una estrategia para enfrentar la eventual decisión de Estados Unidos de no renovar las preferencias arancelarias que otorga a sus productos y así neutralizar los efectos sobre su economía dolarizada, dijo hoy una funcionaria.
Un reciente enfriamiento de las relaciones bilaterales amenazaría el deseo del país andino de que Washington extienda su política de beneficios comerciales mediante una ley de preferencias arancelarias (ATPDEA, por sus siglas en inglés).
La ministra de la Política Económica, Katiuska King, dijo que el gobierno ecuatoriano asumiría directamente el costo de los aranceles que no fueran renovados por Washington para el sector petrolero, que asciende a unos u$s 3,9 millones.
Mientras que el sector privado podría reducir sus utilidades o subir el precio de los productos que envía al mercado estadounidenses para compensar el eventual retiro de la tarifa aduanera preferente, lo que representaría unos u$s 21,6 millones.
Ahora, EE.UU. echa al embajador ecuatoriano de Washington
El diálogo entre ambos países quedó suspendido. La peleta diplomática entre ambos países se desató cuando esta semana, cuando el gobierno de Ecuador citó a la embajadora estadounidense para pedirle que abandone el país tras conocerse, a través de la publicación de un cable de WikiLeaks reproducido por el diario español El País, que la funcionaria había afirmado que el presidente Rafael Correa nombró a un jefe policial aunque conocía actos de corrupción que había cometido.