La crisis abierta en Costa de Marfil el pasado noviembre entre los partidarios del presidente saliente, Laurent Gbagbo y los del electo, Alassane Ouattara, está cerca de resolverse. Francia, antigua metrópoli colonial, está negociando con el exmandatario su rendición, que deberá ser firmada por escrito. Tras la ofensiva final lanzada en Abiyán por las fuerzas de Ouattara, con apoyo de militares franceses y de Naciones Unidas, Gbagbo se ha visto forzado a pedir un alto el fuego. Con la lucha detenida, vehículos militares franceses han atravesado ya algunos puentes controlados hasta ahora por las fuerzas de Gbagbo. Los combates en la capital económica marfileña han provocado una situación humanitaria "absolutamente dramática", según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. El presidente de EE UU, Barack Obama, ha mostrado su apoyo "firme" a la intervención de Francia y la ONU y ha reiterado la exigencia de Washington de que Gbago se vaya "inmediatamente".
"Hay negociaciones directas basadas en la recomendación de la Unión Africana que dice que Alassane Ouattara es el presidente", ha confirmado el portavoz gubernamental de Gbagbo, Alhoua Don Mello, a Reuters. Hasta ahora, el presidente saliente se había negado a reconocer su derrota en las elecciones del pasado noviembre, pese a la exigencia de la comunidad internacional. Las conversaciones entre ambos bandos se están produciendo con la mediación de la Unión Africana y del Gobierno francés, que espera que la crisis se resuelva "en las proximas horas", según su ministro de Defensa, Gerard Longuet. "Estamos muy cerca de convencer a Laurent Gbagbo para que abandone el poder", ha dicho en la Asamblea Nacional Alain Juppé, ministro de Exteriores de Francia. En unas declaraciones posteriores durante una comisión parlamentaria, Juppé ha aclarado que París y la ONU exigen que Gbagbo firme un documento de reconocimiento de Ouattara y ha revelado que este último ha recibido una llamada del presidente francés , Nicolas Sarkozy. En la misma, Sarkozy le ha emplazado a formar un Gobierno de unidad nacional y a adoptar medidas para lograr la reconciliación entre ambos bandos.