La comisión europea de Energía calificó al accidente nuclear de Japón de "apocalipsis" al confirmar que las autoridades locales habían perdido prácticamente el control de la situación en la central de Fukushima I, donde cuatro de los seis reactores explotaron o entraron en la etapa de fusión nuclear tras el terremoto del viernes 11, el más grave de los últimos 140 años.
La agencia nuclear de la ONU afirmó el martes pasado (día 15) que temía que se hubiera producido un daño en el núcleo del reactor 2 de Fukushima I.
"Puede haber un daño en el núcleo del reactor", declaró a la prensa en Viena el japonés Yukiya Amano, director general de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA).
Los sistemas de refrigeración de tres de los seis reactores de la central de Fukushima 1 están averiados y tres explosiones de hidrógeno se produjeron en los reactores 1, 2 y 3, además del incendio registrado en el 4. El nivel de radiactividad provocado por ese incendio, "podría afectar la salud" de la población, admitió el canciller japonés.
Quédense en sus casas. "El nivel de radiactividad parece ser muy alto y sigue existiendo un riesgo muy alto de que la radiación aumente aún más", asumió el premier.
La situación se volvió aún más dramática cuando el martes pasado el gobierno japonés anunció que había habido otra explosión, la tercera desde el terremoto, en la misma central de Fukushima.
Bolsas. Una nueva caída en recesión de Japón comenzó a ser considerada como una posibilidad muy cercana por analistas de todo el mundo. Algunos analistas llegaron a advertir, incluso, que la moderada recuperación de los países centrales después de la crisis de 2008 podría detenerse si se confirman las peores proyecciones.
Fue notable el reflejo financiero del terremoto, el tsunami y la crisis nuclear, una de las mayores tragedias de las últimas décadas, sólo opacada por el tsunami en Indonesia en 2004. Las bolsas internacionales de referencia colapsaron el martes 15 ante la posibilidad de que la catástrofe de Japón desembocara en una grave crisis nuclear y tuviera un impacto económico peor que el previsto.
No obstante, está por verse si a mediano plazo la obligada falta de energía nuclear les obligará a los japoneses a aumentar el consumo de crudo para garantizar el suministro de energía eléctrica, lo que contrarrestaría un eventual descenso del consumo por el parate económico que provocó el brutal movimiento sísmico. Japón está dejando en evidencia que no parece la mejor opción en lugares donde la posibilidad de movimientos sísmicos es mayor.
Por ejemplo, las dos centrales atómicas del estado de California, están sobre las fallas tectónicas de Cristianitos y de Shoreline. Para el resto, está claro que cualquier otra alternativa debería ser mejor.
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