Los peligros de falsificar el pasado

El ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti, en La Nación de hoy.

No hace mucho tiempo, el ex presidente Duhalde, nuestro amigo, puso como ejemplo en un discurso político la moderación de los presidentes Bachelet, Lula da Silva y Pepe Mujica, afirmando del mandatario uruguayo que había padecido años de prisión "por luchar por la democracia".

Más allá de cualquier análisis político o ideológico, se trata de un claro error. El hoy presidente Mujica se sumó a la guerrilla tupamara en los años 60, fue capturado y herido en un episodio violento, participó -entre otras acciones terroristas- del asalto a la ciudad de Pando y se fugó de la cárcel dos veces, la última en septiembre de 1971, cuando con un centenar de sus compañeros construyeron un túnel bajo el muro de la vieja cárcel de Punta Carretas y dejaron al país enmudecido, a sesenta días de la elección presidencial.

Fue aquel un momento trágico para el país y para el propio movimiento subversivo porque el hecho es que la policía, en ocho años de sacrificada lucha, había logrado aprehender a toda la dirigencia tupamara, pero al producirse la fuga masiva, en un momento político tan peculiar, el gobierno no tuvo otro camino que movilizar a las Fuerzas Armadas.

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