China, Twitter y los jóvenes vs. "el Faraón"

Los empresarios egipcios ya importan de China faroles tradicionales con un microchip con música folklórica egipcia. Si China puede fabricar juguetes más baratos y atractivos, hay un problema de competitividad.

 Cualquier persona que haya seguido de cerca la cuestión de Medio Oriente durante un tiempo sabe que después de cualquier cataclismo en esa región, las cinco palabras más peligrosas son: "Nada volverá a ser igual". Al fin y al cabo, la región absorbió la caída del Muro de Berlín y el surgimiento de Google sin pestañear.

Pero mientras viajo por Israel, Jordania y Cisjordania para dimensionar los efectos de la ola de choque que viene desde Egipto, estoy convencido de que las fuerzas que sostuvieron el statu quo durante tanto tiempo -petróleo, autocracia, la distracción de Israel y el miedo al caos que podría venir con el cambio- ahora enfrentan finalmente a un motor de cambio que es aún más poderoso: China, Twitter y los jóvenes veinteañeros.

Por supuesto que China per se no está alentando las revueltas de estos lugares, pero lo que sí está detrás es el creciente consumo de carne, maíz, trigo y aceite de los países en desarrollo liderados por China y el bloque asiático. Los aumentos en los precios de alimentos y gasolina que azotaron Medio Oriente en los últimos seis meses claramente agudizaron el descontento con los regímenes ilegítimos, especialmente entre los jóvenes, los pobres y los desempleados.

Es por eso que ahora todos los gobiernos se apresuran a aumentar los subsidios y los salarios, aun sin saber cómo van a pagarlos o, lo que es peor, sacando dinero del presupuesto destinado a la construcción de escuelas e infraestructura.

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