Emulando las protestas egipcias que derrocaron a Hosni Mubarak semanas atrás, los opositores al régimen preparan para este viernes la primera manifestación organizada en Trípoli, en lo que podría ser el día más violento de la sangrienta represión que se ha desarrollado en las últimas cuatro jornadas y cuyo número de muertos superaría con holgura los mil, según varias organizaciones.
La capital libia es el último bastión importante de la resistencia de Khadafi, luego de que los rebeldes tomaran el control de Bengasi, Derna y Tobuk, algunas de las principales ciudades. Ciudadanos de Misrata también afirman que el régimen ya no tiene presencia allí.
Según informó la BBC y el diario New York Times, cientos de milicianos y una red de mercenarios extranjeros patrullan con armas las calles desiertas de la capital, entre tiroteos intermitentes y sembrando el terror.
Además de haber interrumpido el servicio de internet y las llamadas de celulares, el régimen advirtió a la prensa internacional que los periodistas que lleguen a Trípoli serán considerados colaboradores de Al Qaeda, organización terrorista a la que el dictador atribuyó el origen de la revuelta en su discurso del jueves.
Lejos de amedrentar a los rebeldes, las palabras de Khadafi provocaron que el rechazo contra el régimen se intensifique. En las ciudades del este, donde civiles se han puesto al mando de comités para controlar el orden, la alocución fue recibida con abucheos.
Según el diario español El Mundo, el ministro de Justicia que renunció el lunes, Mustafa Abdel-Jalil, afirmó que "las cosas se encuentran entre las manos del pueblo y Gadafi acabará por suicidarse como Hitler".
Mientras numerosos gobiernos gestionan la salida de sus ciudadanos del país, y el Consejo de Seguridad de la ONU se reúne de urgencia para abordar posibles sanciones contra Libia, Tripoli parece encaminarse al día de la batalla final.
Las manifestaciones acorralan a Gadafi
Ya no controla buena parte del país, pero se niega a dejar el poder y se defiende con mercenarios extranjeros. Los rebeldes están en las puertas de la capital libia.