Aparte de la particular forma del territorio de Chile, larga y delgada, el vecino país se caracteriza porque en toda su extensión la actividad sísmica es muy alta. Sin necesidad de tomar estadísticas, es posible afirmar que es uno de los países con más terremotos en los últimos 20 años y en toda la historia de la humanidad.
El terremoto inmediatamente anterior al del 27 de febrero de 2010 fue en el otro extremo de Chile, en la zona norte, en el Desierto de Atacama. En noviembre de 2007 la ciudad de Tocopilla fue epicentro de un movimiento de 7.8 grados en la escala de Richter que destruyó la localidad, pero que causó una sola muerte. Sin embargo, no liberó mucha energía que sigue acumulada en la zona.
Ese terremoto hizo recordar el anuncio de muchos especialistas chilenos asentados en el norte, quienes estudian y esperan por el denominado "Big One", una analogía con el otro gran movimiento que aguardan los norteamericanos en la falla de San Andrés. Este sismo tiene un ciclo de 120 años y liberó toda su energía por última vez en 1877; podría superar los 8,5 grados Richter; tendrá un tiempo de duración estimado de 2 minutos. Incluso, algunos especialistas europeos dicen que podría superar los 9 grados y rondar los 10, algo jamás conocido.
La zona en la que se espera este mega terremoto abarcará de alrededor de 450 kilómetros desde Pisagua, en el norte de Iquique, hasta un punto intermedio entre Tocopilla y Mejillones. El movimiento elevará y dejará caer el continente con violencia.
Según los cálculos hará que la placa de Nasca ingrese unos 11 metros en el Continente y desatará un tsunami panoceánico que irá y volverá durante al menos 12 horas. Esta masa de agua será dos veces más grande que la que afectó este año al sur de Chile y golpeará costas extranjeras.
Una estructura del Hotel Radisson de Antofagasta cayó.
Los cálculos mencionados pertenecen al Centro de Ingeniería y Mitigación de Catástrofes Naturales de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Antofagasta. El sismólogo Jorge Ramírez Fernández, indicó que siempre que existe un terremoto de gran fuerza, el mar se saldrá, lo que demuestra que el mismo movimiento alerta sobre el peligro. "Nadie debe morir en un tsunami", dijo el profesional con 25 años de estudio del fenómeno.
La sismología es una ciencia que tiene poco de exacta en lo que a predicción se refiere. Los especialistas no tienen ningún instrumento que les permita determinar cuándo y dónde se va a producir el terremoto y deben limitarse a estimar de manera física o estadística el siguiente seísmo.
Son esos cálculos los que, por ejemplo, tienen convencidos desde hace años a los sismólogos de que en Chile y también en California habrá terremotos de gran poder destructivo.
Fuente: El Mercurio de Antofagasta