Cameron da la espalda a Europa y corre el riesgo de quedar aislado

El primer ministro británico, David Cameron, empujado por el sector más euroescéptico de su partido, puso abruptamente fin a un período de tregua con la Unión Europea (UE) al bloquear un proyecto de cambio de tratado con el riesgo de aislarse por completo del continente.

La decisión de Cameron es cuestionada. Foto: AFP
La decisión de Cameron es cuestionada. Foto: AFP

En Bruselas, numerosos funcionarios europeos incluso se sorprenden de que este verdadero primer choque haya tardado tanto en ocurrir después de su llegada al gobierno británico, en mayo de 2010.
  
Electo con un programa claramente desconfiado de la UE y que pedía reexaminar las relaciones entre Londres y Bruselas, el líder conservador se distinguió rápidamente por sus reservas con relación a la UE.
  
En el plano interno, Cameron debe mantener un equilibrio político con sus aliados del partido Demócrata Liberal, tradicionalmente más entusiastas con relación a la UE y conducidos por el actual viceprimer ministro, Nick Clegg, quien fue Diputado del Parlamento Europeo.

Sin embargo, las fuertes presiones del ala derecha de su partido, que reclama la recuperación de ciertos poderes transferidos a Bruselas, lo han llevado a endurecer el tono.

La oportunidad de poner las cartas sobre la mesa le fue presentada por la voluntad de Alemania, apoyada a última hora por Francia, de cambiar el tratado de la Unión Europea para incluir una disciplina presupuestaria reforzada por los países que forman la zona del euro.
  
El ejercicio es claramente peligroso, y los ejemplos de accidentes en materia de cambios de tratados abundan. Sin mencionar que toda modificación de este tipo requiere la unanimidad de los 27 países del bloque.
  
"Para aceptar una reforma de los tratados de los 27, David Cameron pidió, lo que consideramos como inaceptable, un protocolo en el tratado que permita liberar al Reino Unido de cierto número de reglamentos sobre los servicios financieros", lamentó el presidente francés Nicolas Sarkozy.
  
Aliados hasta hace poco en Libia, Sarkozy y Cameron son ahora adversarios en Europa. En la última cumbre de la UE, en octubre, los dos se trabaron en un áspero duelo verbal, en el que Sarkozy reclamó a Cameron que pretendía dar lecciones de cómo actuar a la zona del euro.
  
En esta oportunidad, Cameron pidió claramente poder disponer de un derecho de veto para permitir al sector financiero de Londres (el mayor de Europa) escapar a la supervisión de las autoridades europeas.
  
En la visión de Sarkozy, eso no puede ser tolerado "porque consideramos, por el contrario, que parte de los problemas del mundo provienen precisamente de la desregulación de los servicios financieros".
  
Cameron ha mencionado "una decisión difícil, pero una buena decisión". "Si uno no puede obtener una protección en el interior de un tratado, entonces es mejor quedarse fuera de él", dijo.

En este caso, el Reino Unido se encuentra en la solitaria compañía de Hungría. De los 10 países miembros de la UE que no forman parte de la zona del euro, seis decidieron sumarse a la unión monetaria en un tratado separado. La República Checa y Suecia pidieron tiempo para tomar una posición.

En privado, funcionarios británicos se inquietan de ver a la zona del euro emanciparse cada vez más de los otros países de la UE, que súbitamente pierden influencia en las grandes decisiones colectivas.
  
En respuesta, el jefe de la diplomacia sueca, Carl Bildt, expresó su preocupación de que "el Reino Unido comience a alejarse de Europa de forma tan grave. ¿Para ir adónde? ¿Hacia una alianza fuerte con Hungría?", ironizó en un mensaje en la red social Twitter.