El presidente saliente de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo, ha vuelto a rechazar ceder el poder al vencedor de las últimas elecciones, Alassane Ouattara, frente a la comisión de tres jefes de estado africanos y un primer ministro que le visitó en Abiyán.
El dirigente marfileño ofreció por el contrario un recuento de los votos de esos comicios, una opción que fue calificada por Ouattara como otra maniobra dilatoria de su adversario. "Las discusiones han terminado. Gbagbo tiene que dejar el poder", precisó Ouattara.
"Es una opción inaceptable. No podemos permitir que continúe la crisis. Gbagbo perdió las elecciones y así lo certificó la comisión electoral y Naciones Unidas. Las sanciones y las presiones internacionales no han funcionado. Hay que recurrir a la fuerza legítima (para obligarle a abandonar su cargo)", había afirmado el primer ministro nominado por Ouattara, Guilleume Soro, antes del encuentro del cuarteto de mediadores con Gbagbo y Ouattara.
El periplo de los presidentes de Sierra Leona, Benin y Cabo Verde, acompañados del jefe del Ejecutivo de Kenia, Raila Odinga, no ha conseguido pues doblegar la intransigencia de Gbagbo que sigue argumentando que fue él quien ganó las votaciones desafiando así el veredicto de los observadores internacionales y la ONU.
Lo único que han conseguido, de momento, es que Ouattara y Gbagbo accedan a tener "un encuentro cara a cara bajo determinadas condiciones", según confirmó Odinga en una conversación telefónica a la agencia France Presse, algo que, sin embargo, han desmentido fuentes cercanas a Ouattara como su consejero diplomático, Ali Coulibaly, que ha comentado que se trata de algo "totalmente falso".
En su segunda visita a Abiyán en una semana, los mediadores africanos ofrecieron al líder del Frente Patriótico Marfileño (FPI) que si traspasaba el cargo a Ouattara no correría la suerte que tuvo el ex mandatario de Liberia, Charles Taylor, que tras dimitir fue arrestado y ahora enfrenta cargos criminales ante el Tribunal Internacional de la Haya.
Hasta Washington se ofreció a acogerle en su territorio "como un medio para resolver la crisis actual", según reconoció un portavoz de la administración del presidente Barack Obama. Pero este mismo funcionario reconoció que "según todas las indicaciones sigue obstinado".
La firme respuesta del dirigente presenta un monumental desafío para la Cedeao, la asociación de 15 países de la región, que se apresuró a reconocer la victoria de Utara y amenazó con expulsar a Gbagbo por la fuerza.
Aunque el ministro de la Información de Sierra Leona, Ibrahim Ben- Kargbo, indicó este lunes a la 'BBC' que "no hay nada que negociar. Gbagbo tiene que dejar el cargo", otros integrantes de esta asociación como el presidente de Cabo Verde, Pedro Pires, parecen menos proclives a pasar del ultimátum a una acción de fuerza.
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