Los museos europeos ahora sponsoreados

Por la fuerte crisis económica que sufre Europa, ahora, los museos aceptan publicidades para tener más fondos. Fuertes caídas de las donaciones privadas y subsidios gubernamentales produjeron un shock cultural.

Versalles se prepara para instalar dos hoteles en sus jardines.
Versalles se prepara para instalar dos hoteles en sus jardines.

En la orilla izquierda del Sena, la fachada del edificio con techo de vidrio que alberga el Museo d'Orsay está cubierta por un enorme aviso publicitario del perfume Chanel N° 5.

No es el único museo que tiene carteles que promocionan productos o firmas. Muchos otros en Europa lo hacen. Y es apenas uno de los recursos a los que apelan esas instituciones para superar la crisis económica que las afecta, ante el recorte de subsidios gubernamentales y la caída en el número de donaciones privadas.

El Palacio de Versalles está preparando el proyecto para instalar dos hoteles dentro de sus extensos jardines. Uno de ellos convertirá un edificio de la tesorería del siglo XVII, que hoy se cae a pedazos, en suites de gran lujo, pintadas con los colores pasteles favoritos de María Antonieta: rosa oscuro y azul, que costarán 950 dólares por noche.

En el Museo Ara Pacis, de Roma, relucientes autos eléctricos Dany se estacionaron el mes pasado a ambos lados del altar de mármol de la paz encargado por el emperador romano Augusto. Un empresario italiano había pagado 110.000 dólares por el auspicio.

Los museos europeos se tambalean, sacudidos por un shock cultural. Financiados desde hace mucho tiempo por subsidios gubernamentales, evitaron los despidos, los recortes de salarios y el aumento del precio de las entradas que tan duramente golpearon a los museos estadounidenses en 2009, cuando los subsidios de los que dependían desaparecieron con la crisis financiera. Pero ahora las instituciones europeas también enfrentan un ajuste: los subsidios gubernamentales disminuyen y las donaciones corporativas son menores, por la propagación de la crisis económica.

Esta combinación está obligando incluso a los museos más importantes a buscar nuevas fuentes de ingresos. Algunas de las estrategias de recaudación son cuestionadas por muchos integrantes del mundo del arte.

En Holanda, el gobierno reducirá el gasto invertido en arte en un 20%-269 millones de dólares- en los próximos cuatro años. El Ministerio de Cultura afirmó que la cantidad de visitantes será un factor determinante para decir qué instituciones recibirán dinero.

En Madrid, el Museo de Arte Nacional Reina Sofía está recibiendo un descuento en las facturas de servicios públicos a cambio de publicidad para las empresas de electricidad.

Los museos más importantes aumentan el precio de la entrada y reducen personal, instando a los sindicatos a advertir que los horarios deberán reducirse cuando se instalen los recortes. El Louvre, el museo más visitado del mundo, con más de 8,5 millones de personas por año, aumentó el precio de la entrada a 13,50 dólares este año (el anterior era 12,80) y está evaluando propuestas, entre ellas, prestar su nombre al fabricante suizo de relojes de lujo Breguet. "Esas medidas comerciales tan agresivas antes incomodaban a los curadores", dijo Catherine Sueur, viceadministradora general del Louvre. "Estaban acostumbrados a los subsidios", agregó. "Hoy esa psicología ha cambiado."

El subsidio estatal del Louvre se redujo desde el 75% de su presupuesto en 2001 a un poco más de la mitad de su presupuesto de 340 millones de dólares el año pasado. Y un nuevo recorte del 5% está por aplicarse a casi 500 instituciones culturales francesas.

Fuente: La Nación