En el ataque del sábado pasado, murieron 6 personas y 14 quedaron heridas.
La positiva reacción que generó Obama contrasta con la polémica que generó la republicana Sarah Palin, una potencial candidata a la presidencia, quien también el miércoles respondió en un video a los señalamientos sobre el supuesto vínculo entre el discurso político de los conservadores más radicales y la acción de Jared Loughner, el joven acusado del ataque.
En su mensaje en la Universidad de Arizona, en Tucson, Obama apeló al "discurso civilizado" e insistió en que "las fuerzas que nos dividen no son tan fuertes como las que nos unen", una referencia al atacante y también al debate sobre la cáustica retórica política que habría motivado el atentado contra la congresista demócrata Gabrielle Gliffords.
"Obama hizo exactamente lo que un líder debe hacer", dijo este miércoles a una televisora local el gobernador republicano de Nueva Jersey, Chris Christie, quien suele ser un fuerte crítico del presidente.
Palin, en cambio, en el afán de anular a sus críticos, generó otra polémica al usar la frase "libelo de sangre", indignando a la comunidad judía. Esa expresión les evoca los tiempos en que se les acusaba de usar sangre de niños cristianos.
Obama se recupera
Antes de la ceremonia en Tucson, las encuestas venían reflejando una mejora en la percepción pública hacia el presidente Obama y su gestión, en coincidencia con lo que se considera una leve mejoría en la marcha de la economía estadounidense.
La tendencia a la baja que venía registrando hasta finales del año pasado parece haberse estabilizado y su nivel de aprobación está en el 48%, de acuerdo con datos de la encuestadora Gallup.
En los comentarios de radio y televisión este jueves, muchos analistas coincidían en que la ceremonia de Arizona podría ayudar a apuntalar la popularidad del presidente y hasta garantizarle un camino más despejado hacia la reelección.
"Obama nos recordó de nuevo su habilidad para trascender el caos y el ruido cuando es necesario, y le recordó al mundo político el poder del aspirante a la reelección camino al 2012", escribió Greg Sargent este miércoles en The Washington Post.
En sus palabras, Obama se distanció de la adjudicación de responsabilidades por el ataque de Loughner, una línea de disputa que consumía hasta el miércoles a liberales y conservadores.
El mandatario se puso justo en el medio al reconocer que el discurso conservador radical no causó la tragedia, aunque afirmó que ésta era una buena oportunidad para "civilizar" el debate político. Así que las preocupaciones de todos fueron atendidas.
Palin cuesta arriba
Las palabras de Obama no parece que vayan a solucionar el enfrentamiento retórico. Y se nota en la virulencia con la que está siendo criticado el video de Palin, desde la, para algunos, desafortunada selección de palabras, hasta por la manera como presentó su mensaje.
Muchos notan que la puesta en escena del video que Palin colocó en su página de Facebook lucía "presidencial", como sería lógico que correspondiera con alguien de quien se sospecha aspira a la máxima magistratura estadounidense.
Pero a muchos les parece que las palabras de la ex gobernadora de Alaska no estuvieron a la altura ni de su aspiración ni de la ocasión, porque fueron percibidas como excesivamente "defensivas" y porque, de paso, abrieron otro inesperado frente.
La Liga Antidifamatoria, una organización que denuncia el antisemitismo, criticó la frase "libelo de sangre" que la republicana usó para referirse a lo que, según ella, ha sido el trabajo de medios y analistas liberales para explicar la supuesta conexión entre la retórica de derecha y la masacre de Tucson.
"Habríamos deseado que Palin no invocara la frase", dijo en un comunicado el director de la Liga, Abraham Foxman, quien aunque dijo entender que el término "se ha hecho parte del habla inglesa para referirse a quien ha sido falsamente acusado (…) está lleno de dolor en la historia judía".
Sin embargo, no acusan a Palin de antisemita ni de ser responsable de la tragedia.
Vivo y directo
Otro cuestionamiento que se le hace a la republicana es que presentara un video de 8 minutos (demasiado largo para las costumbres periodísticas estadounidenses), en vez de convocar a la prensa a un intercambio de preguntas y respuestas.
Desde los tiempos en que acompañó a John McCain en la candidatura presidencial republicana del 2008, la relación entre Palin y los medios ha sido difícil, al punto que ha llegado a denunciar un "complot" de lo que llama la prensa liberal en su contra.
Pero este miércoles fue uno de sus compañeros de partido, el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, quien le sugirió "relajarse", dejar los discursos prefabricados y enfrentarse directamente con los periodistas.
"Yo aseguraría que si la gobernadora Palin nunca hace ninguna de esas cosas, ella nunca será presidente", aseguró Christie, quien aunque milita en el mismo partido republicano, nunca se ha contado entre los simpatizantes de la polémica ex gobernadora de Alaska.
Fuente: BBC.