El plan de Obama para recuperar el empleo

La Administración demócrata anuncia un primer impulso de 38.800 millones y medidas a largo plazo para actualizar la red de transportes del país. De esta manera se mejorarán 250.000 kilómetros de rutas y vías.

El mandatario norteamericano hablará esta tarde.
El mandatario norteamericano hablará esta tarde.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunciará hoy un ambicioso plan para reformar las infraestructuras del país con el objetivo de ayudar a la creación de empleo y atajar el grave deterioro del mercado laboral de la primera potencia mundial. Según el discurso que prevé dar el presidente esta tarde adelantado por la Casa Blanca, el plan contará con una dotación inicial de 50.000 millones de dólares (38.800 millones de euros) del dinero de los contribuyentes y se prolongará durante los próximos seis años para "mejorar y ampliar" la red de carreteras, los aeropuertos y poner en marcha el tren de alta velocidad. En total, cerca de 250.000 kilómetros de vías en todo el país.

Hoy se celebra en Estados Unidos el Día del Trabajo (Labor Day), pero con cerca de 15 millones de desempleados y una tasa de paro del 9,6%, Obama tiene poco que festejar. Para hacer frente a este deterioro, que a su vez supone una de las claves para evitar el riesgo de una recaída en la recesión de la economía del país, la Casa Blanca ha fijado su atención en la inversión en infraestructuras, que tienen una utilización intensiva de mano de obra y un rápido impacto en el empleo. Además, aunque la Ley de Recuperación (Act Recovery) dotada con 787.000 millones de dólares (611.000 millones de euros al cambio actual) ya preveía una importante partida para las infraestructuras, la Casa Blanca destaca que el plan anunciado hoy "es diferente", ya que incluye una perspectiva a largo plazo en las inversiones en obra pública.

Según el discurso de Obama, el plan está pensado para mejorar la competitividad de la economía de Estados Unidos, reforzar la innovación y crear empleo con el que sostener el crecimiento futuro. Según la Administración, también cambiará la forma actual de plantear las infraestructuras, en su mayor parte dirigida por criterios locales, para dar prioridad al cumplimiento de estos objetivos. Muchas de las actuaciones previstas en el mismo se concentrarán en su primer año de aplicación, añade el texto. En concreto, Obama pretende reformar o construir 240.000 kilómetros de carreteras, 6.400 kilómetros de vías férreas de "costa a costa" del país y rehabilitar 250 kilómetros de pistas aéreas. Asimismo, pretende actualizar y descentralizar el sistema de control aéreo para reducir el tiempo de viaje y demoras en el transporte aéreo. A su vez, también defenderá que este conjunto de medidas reducirá las emisiones de CO2 y la dependencia al petróleo.

Financiación compartida y planes de futuro

En cuanto a su financiación, obligado como está por la necesidad de tener el déficit bajo control y para superar la situación de insolvencia de algunos de los fondos con los que actualmente se pagan las obras públicas, el presidente propondrá la puesta en marcha de un Banco de Infraestructuras. A largo plazo, Obama pretende que esta institución incentive que las obras se abonen con capital público, dinero de los Estados y entes locales y fondos provenientes del sector privado, aunque la primera partida de 38.800 millones correrá a cargo del erario público. En la misma linea, se baraja la posibilidad de desviar los fondos liberados por la supresión de las ayudas a la exploración y producción de petróleo y gas.

Esta previsto que Obama confirme el plan en el discurso que hoy dará sobre economía en Milwaukee (Estado de Wisconsin). La fiesta del Día del Trabajo marca el inicio informal de la campaña para las elecciones legislativas de noviembre. Las encuestas auguran una caída en voto de los demócratas, lo que dificultaría que sus decisiones salgan adelante. Por este motivo, Obama está centrando esfuerzos en convencer a los votantes de que las políticas de su partido son válidas para sacar al país de la peor crisis que ha sufrido EE UU desde la Gran Depresión en 1930. De hecho, la apuesta por las infraestructuras se suma al minipaquete de incentivos diseñado para ayudar a la pequeña y mediana empresa, iniciativa bloqueada en el Congreso tras meses de negociación.

En este punto, el plan de hoy se enmarca dentro del conjunto de actuaciones previstas por su gabinete para consolidar la recuperación y garantizar un crecimiento sostenible a largo plazo. Si hoy explicará la partida del gasto, el próximo miércoles dará más datos sobre cómo pretende relanzar la economía de la primera potencia mundial en otra comparecencia en Cleveland .