Su liderazgo en materia turística en México y el Caribe, y la exigencia de dar una imagen de excelencia al visitante no ha sido suficiente para que Cancún solucione de fondo el histórico problema que enfrenta para manejar su basura. En sólo tres meses albergará la Cumbre sobre Cambio Climático.
La sede de la reunión internacional está, de momento, frente a una contingencia ambiental que es visible en muchas de sus calles que pasan hasta varios días con desechos sin recolectar.
El principal problema de la alcaldía es que no encuentra un nuevo sitio para la disposición final de sus residuos sólidos sin poner en riesgo sus vulnerables mantos acuíferos subterráneos, que forman parte de una extensa red de agua dulce que abarca la península de Yucatán.
También enfrenta un grave conflicto debido a que Domos —la empresa concesionaria que otorga el servicio— opera con apenas 15 unidades de las 60 que tendrían que funcionar para recoger las 800 toneladas que diariamente generan casi un millón de habitantes.
Ante la situación específica del subsuelo de la península de Yucatán y de la fragilidad de su acuífero, los gobiernos de Cancún y de Quintana Roo han hecho gestiones ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para la modificación de la Norma Oficial Mexicana 083 que determina los requisitos para la selección del predio, ubicación, diseño, construcción, operación y cierre de sitios de disposición final de residuos sólidos.
Esta norma busca proteger el medio ambiente al establecer procesos para la disposición final de la basura, con el fin de que no se filtren en el subsuelo y ocasionen daños a largo plazo.
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