Mucho se ha visto ya del desafío de Irán hacia el mundo entero en materia de enriquecimiento de uranio y tal vez, con usos bélicos. Esta velada intención de Teherán, no hace otra cosa que demostrar que el modelo hegemónico o del pensamiento único, se encuentra tambaleando frente al guante lanzado por esta nación.
Esto, no es lo único que ocurre en materia de riesgos nucleares en al planeta. Corea del Norte, se encuentra en la misma posición y por si fuera poco, ya ha realizado ensayos con misiles de largo alcance que podrían impactar en Japón.
Moscú, parece hacerle un guiño a estas bravuconadas y no ve mal que parte de Oriente se esté levantando lentamente como poder opositor y casi sistemático frente a Occidente.
China, aparentemente, silencioso ante conflictos “menores” del mundo, se transforma en la segunda potencia económica del planeta y pronto tomará posiciones frente a este tema candente de las aplicaciones bélicas de la energía nuclear, no sin tener en cuenta que Oriente, se presentaría como un bloque compacto, dejando al pobre Japón, solo y dependiente del resguardo americano.
Desde Hiroshima y Nagasaki, Tokio paga inmensas sumas anuales a Estados Unidos por sus sistemas de seguridad; las milicias instaladas en todo el archipiélago y fuerzas de defensa en común indican que Japón, no puede ni pudo nunca más armarse en defensa de legítimos derechos territoriales.
No es sólo riesgoso el hecho de producir tecnologías nucleares; está también el hecho de que las mismas tecnologías, serán objeto de tráfico, venta y muertes en manos de cualquiera que tenga una aparente razón bélica entre manos.
Occidentales, orientales y estados beligerantes de todo el planeta, se encontrarían con perspectivas de adquirir estas formas de aniquilación masiva y no por ello, detendrían el desempeño de las grandes naciones, en materia de querer asegurar la paz mundial.
No debe pensar el lector que este es un detalle menor pues, no sólo la fabricación sino la venta y tráfico de armas nucleares, se encontraría a merced de todas y cada una de estas formas de pensamiento beligerante, para nombrar algunas.
Nos preguntamos, ¿dónde quedó el orden mundial y consensuado? Pues, en ningún lado. Ya desde el bombardeo selectivo en algunas guerras no nucleares en Oriente, hasta la posibilidad de que Corea e Irán dibujen los nuevos mapas de beligerancia del planeta, nos encontramos sin ningún orden establecido para asegurar la paz mundial.
Nos quedaba por expresar la riesgosa posición adoptada por Venezuela al apoyar a Teherán y sus esfuerzos por el desarrollo de tecnologías nucleares con fines no muy claros.
Chávez, se mostró muy entusiasmado lo que no es un detalle menor a la hora que el mismo mandatario, ya ha dicho que todo lo que venga desde el hemisferio norte, viene de la mano del mismo diablo.
Podemos decir que, el nuevo mapa de las constelaciones de la energía nuclear en el mundo, la están dibujando las estrellas menores y no los grandes jugadores de aquellas ligas en las que, hacen escasos meses, Moscú y Washington, planificaban el desearme a gran escala en ambas partes del globo, ahora, plan ilusorio por abandono de un sueño de un mundo sin muertes en masa.
Aparentemente, las capitales nucleares del mundo, no pueden decidir más por cuenta propia y en nombre de terceros. Estos “terceros”, desean tener voz y voto en el concierto de las naciones que son una verdadera amenaza en el globo y permanecer en el mismo como nación dominante.
A modo de cierre, les dejamos la inquietud de preguntarnos ¿quién debería tomar las riendas de un nuevo organismo de regulación de producción, uso y transferencia de estas tecnologías en el mudo entero? ¿Sería posible que las grandes potencias nucleares dejen de vender formación y desarrollo a naciones emergentes sin la capacidad política de preservarse de estas tentaciones de provocar más amedrentamiento, temor y dolor por muertes masivas y hasta la propia extinción de la especie en el planeta?
Las conclusiones están en ustedes, en nosotros y en aquellos que fueron votados par tomar decisiones por todos.
(*) El autor de la nota es ingeniero, master en Ciencias.