Santos promete unidad en Colombia

Santos, de 58 años, delfín político del saliente presidente Álvaro Uribe. Quiere mejorar las relaciones con los gobiernos izquierdistas de Ecuador y Venezuela, a los que les tendió la mano durante su discurso de triunfo.

"La unidad nacional está en marcha", dijo el nuevo elegido.
"La unidad nacional está en marcha", dijo el nuevo elegido.

El ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos, elegido nuevo presidente de Colombia con una votación histórica, pretende realizar un gobierno de unidad nacional durante los próximos cuatro años, trabajar por el empleo, atacar con mayor firmeza a las FARC y mejorar la posición internacional del país.

Santos, de 58 años, delfín político del saliente presidente Álvaro Uribe, fue elegido el domingo por 9 millones de colombianos (69,05%), arrasando a su contendor Antanas Mockus, del Partido Verde, quien obtuvo 3,5 millones de votos (27,52%), en unos comicios en los que la abstención alcanzó el 55,52%, informó la Registraduría Nacional (ente electoral), escrutado el 99,9%.

Santos, el ex ministro de Defensa que lanzó su candidatura por el novel Partido Social de Unidad Nacional (La U, derecha), quiere mejorar las relaciones con los gobiernos izquierdistas de Ecuador y Venezuela, a los que les tendió la mano durante su discurso de triunfo.

Pese a que no los mencionó explícitamente, Santos, cuya candidatura presidencial no fue bien recibida por los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, ni de Ecuador, Rafael Correa, dijo que aspira a trabajar de la mano con los países vecinos para desarrollar "una agenda de cooperación e integración en todos los frentes".

Para el analista de relaciones internacionales Vicente Torrijos, Santos tratará de mejorar la relaciones con esos dos vecinos, pero dejando claro que "no aceptará la intervención ni el apoyo a terroristas", en alusión a la guerilla de las FARC, lo que a largo plazo "generará nuevas tensiones".

Además, Santos "consolidará y perfeccionará" los lazos con Estados Unidos, principal aliado de Colombia, en tanto buscará "controlar" la agenda de la Unión Suramericana de Naciones (Unasur), y diversificar el libre comercio, previó Torrijos en declaraciones a AFP.

En su discurso, el mandatario electo no aludió a otro grave problema que tiene Colombia: el narcotráfico, toda vez que su país es el principal exportador mundial de cocaína.

Santos, quien dedicó su triunfo al presidente Uribe, prometió seguir construyendo sobre las bases dejadas por su padrino político, que gobernó entre 2002 y 2010, tras una reelección en 2006.

El presidente electo anunció que una de las prioridades de su gobierno será el combate a las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que inició Uribe.

"Mientras insistan en sus métodos terroristas, mientras insistan en atacar al pueblo colombiano, no habrá diálogo y las seguiremos enfrentando con toda la dureza, con toda la firmeza", aseveró.

"El gobierno de Santos será el de la consolidación del proyecto de Uribe, con un tinte diferente: más tecnócrata", consideró el politólogo Enrique Serrano, catedrático de la privada Universidad Rosario.

El también politólogo Alejo Vargas, de la estatal Universidad Nacional, comparte ese criterio, pero advierte que "el gobierno de Santos no será un Uribe III".

"Santos es más propenso al diálogo y la negociación", dijo, al señalar que la abrumadora votación que consiguió demuestra que "la mayoría de colombianos siguen apoyando las políticas de Uribe".

Aunque no marcó una diferencia de lo que será su gobierno a partir del próximo 7 de agosto, cuando tomará el mando de manos de Uribe, Santos enfatizó en que trabajará por resolver uno de los principales problemas sociales que afecta al país: el desempleo que supera el 12%.

"Vamos a hacer de la formalización de la economía y de los trabajadores una prioridad, para que en cada familia colombiana haya por lo menos una persona con trabajo formal", dijo.

También prometió ocuparse de los más pobres, anunciando que pretende "sacar por lo menos a 7 millones de colombianos de la pobreza y a 4 millones de la indigencia".

Esta es la primera vez que Santos, quien aseguró que "no fallará" y "no defraudará", se presenta a un cargo de elección popular desde comenzó su vida política en 1991.