Un mujer de Ciudad del Cabo se ha recuperado de una lesión en la garganta por soplar con fuerza una vuvuzela tras una competición para hacer sonar estas trompetas el viernes pasado, día de apertura del Mundial Sudáfrica.
La mujer, Yvonne Mayer, empleada de una mutualidad, necesitó tres días para recuperarse y espera que no le haya quedado "un daño permanente, que no parece que lo haya", informó hoy la agencia local SAPA.
Tras el concurso, ella y su marido, Ronald, recorrieron las calles de Ciudad del Cabo antes del partido de apertura del Mundial 2010, que jugaron Sudáfrica y México la noche del viernes de la semana pasada, tocando la vuvuzela, las largas trompetas de plástico que los aficionados sudafricanos utilizan para animar a sus equipos. Ya en la calle, la mujer empezó a sentir un fuerte dolor en la garganta.
Cuando empezó el partido, en el que Sudáfrica y México empataron a uno, "me empezó a arder, me sentía enferma", explicó. Al día siguiente, el médico se lo tomó a broma y le dijo que era su primer paciente lesionado por una vuvuzela, aunque también le hizo análisis y miró que no tuviese ninguna infección en la parte herida de la garganta.
Su médico, Scott Barker, apuntó que las lesiones empeoraron por seguir tocando la trompeta de plástico tras registrarse los primeros daños. Mayer reconoció ser la única culpable por su deficiente técnica de soplo y afirmo ser reticente a la idea de volver a tocar una vuvuzela.
La FIFA defiende el instrumento tremendamente ruidoso como elemento típico en los partidos en el país. Sin embargo, otras selecciones, aficionados extranjeros y cadenas de radio y televisión han criticado las vuvuzelas, debido a que no permiten comunicarse en los estadios ni unas transmisiones fluidas y a que podría causar daños al oído.
Hasta algunos jugadores y entrenadores se quejaron porque su sonido dificulta la comunicación entre ellos. El mismo Martín Demichelis, defensor de la Selección Argentina, reconoció que el ruido de las vuvuzelas influyó en su error que derivó en el descuento de Corea en el partido del jueves.
Por otra parte, los expertos ha apuntado que el sonido de las vuvuzelas puede causar daños auditivos, al poder sonar a 130 decibelios, más que una sierra eléctrica.
Fuente: EFE y Perfil
Se rompió la garganta tocando la vuvuzela
Una mujer sudafricana tuvo serias lesiones tras participar en una competencia, cuyo ganador era quien hacía sonar más fuerte la corneta. El instrumento puede además dañar los oídos, ya que hace más ruido que una sierra eléctrica.