El taller “Abordajes prácticos para la prevención de la criminalidad urbana”, realizado en el marco del 12º Congreso de la ONU sobre Prevención del Crimen y Justicia Criminal, en la ciudad de Salvador de Bahía al nordeste de Brasil, se centró en el territorio urbano y su relación con la criminalidad. Los expertos debatieron diversas iniciativas exitosas en la disminución de la criminalidad en grandes centros urbanos y desvirtuaron algunos mitos a la luz de las evidencias.
El objetivo del taller fue evaluar los desafíos y las oportunidades presentadas por el rápido crecimiento urbano en el mundo y mostrar cómo los países, gobiernos locales y la comunidad internacional pueden aplicar los principios de las Naciones Unidas en los centros urbanos.
El primer mito, según los conferencistas, es el de que las ciudades y el desarrollo urbano están asociados a un aumento de la criminalidad. Para ellos, las grandes ciudades, las altas densidades poblacionales, la pobreza o un histórico de conflictos armados no son, necesariamente, factores inductores del crimen.
Entre los principales factores que contribuyen a la disminución de la criminalidad, están las iniciativas que combaten la exclusión social, el aislamiento de poblaciones marginadas y que recuperan las áreas abandonadas para el uso de la población local. Estas iniciativas en general comienzan consultando la comunidad sobre sus necesidades y sus percepciones de seguridad se basan en investigaciones y se desenvuelven a través de alianzas con la administración local.
Al presentar iniciativas de la Región Metropolitana de El Cairo, en Egipto, Khaled Abdelhalim, (en primer plano de la foto arriba), de la Universidad de Hellwan, discutió la oportunidad de prevención del crimen utilizando planeación urbana y diseño. Para él, un área densamente poblada y seguridad en las calles no esa una ecuación que debe estar basada en la presencia de fuerzas policiales. Abdelhalim afirma que la ocupación del espacio público por parte de la comunidad aumenta la percepción de seguridad, dejando el policiamiento trabajar en las áreas externas.
“En este tipo de iniciativa, la policía y la comunidad local se encuentran en medio del camino. Es un mito que el crimen ande de la mano con la pobreza en áreas densamente pobladas”, afirmó Abdelhalim. El experto recordó la importancia de la realización de investigaciones y planeación urbana, destacando que debe haber entendimiento sobre las normas locales. “No está claro cuando hablamos de prevención al crimen cómo las normas culturales influencian la percepción de la sociedad sobre seguridad. Lo que es considerado ofensivo en una sociedad, puede no serlo en otra”, agregó.
Abdelhalim recordó que los planes modernos de urbanización a veces crean divisiones sociales al no prever el uso tradicional de las áreas de la ciudad y al amenazar remover grupos de residentes en nombre de valores culturales disonantes. “Quien hace parte de la planeación tiene que pensar sobre lo que significa la seguridad para las personas que viven en el lugar y no simplemente abstraer”, opinó.
Prevención regional del crimen
Steven Malby, de la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito, UNODC por su sigla en inglés, destacó que la urbanización puede ser tanto un factor de protección contra el crimen, como uno de riesgo. “En general, al contrario de lo que se cree, la migración hacia las ciudades está asociada con la disminución de la criminalidad cuando es comparada con los niveles de criminalidad en el resto de los países”, dijo.
Malby también afirmó que no existen datos suficientes para hacer estudios comparativos sobre la prevalencia de crímenes alrededor del mundo. La falta de definición sobre lo que realmente es el crimen, según dijo, aumenta los desafíos para los analistas. “Por otro lado, no es nuestro objetivo en UNODC imponer esas definiciones. Lo que necesitamos es entender como esas definiciones varían de un país a otro para que podamos hacer un análisis comparativo”, explicó.
Con 21 años de trabajo en comunidades afectadas por la violencia en Trinidad y Tobago, Gregory Sloane-Seal (foto) presentó un método que posee siete pasos utilizados en las comunidades de la isla caribeña para prevención de la criminalidad. La metodología comienza por el abordaje de los moradores locales para oír lo que desean para su comunidad.
Después, son implementados proyectos de impacto inmediato y que motivan a la participación popular, como construcción de plazas y parques infantiles. Una vez que la sensación de seguridad es establecida, la experiencia refuerza el reconocimiento público de comportamiento en la sociedad.
Sloane-Seal también mencionó la importancia de trabajar con lo que el llama “memoria de la criminalidad”. Según él, después de que se revierte el cuadro de violencia en comunidades descritas como áreas de violencia armada, es necesario reestablecer la confianza en una nueva sensación de paz, transformando la imagen que se tiene por el recuerdo de los tiempos de conflicto. “El hecho de que una comunidad esté en paz no significa que se olvidó de que su comunidad vecina era su enemiga. Algunas comunidades logran disminuir los niveles de violencia pero las armas de fuego continúan allí, sólo que fueron dejadas de lado”, explicó.
El experto resalta que el principal responsable de la seguridad de la comunidad, es decir la policía, también necesita atención. “Existía un histórico de brutalidad policial en el lugar. Lo que hicimos fue ofrecer apoyo emocional y sicológico a los policías y des esta forma ellos fueron capaces de dejar de lado patrones de comportamiento violentos”.
Fabio Sorgoni (foto), de la organización italiana On the Road, afirmó que, para su organización, la prevención de la violencia significa entran en “no espacios”, es decir, lugares escondidos y escogidos por los criminales, muchos de ellos inmigrantes ilegales, como lo son las áreas próximas a las estaciones de tren y bus en las periferias de las ciudades.
“Antes clasificábamos a las personas como habitantes de la calle, usuarios de drogas, víctimas de los traficantes. Hoy, llegamos a la conclusión de que esos grupos son formados en la mayoría de las veces, por las mismas personas, normalmente víctimas de criminales. Pero ellas necesitan tener acceso a los servicios ofrecidos por el Estado y es eso lo que hacemos”, dijo Sorgoni.
On the Road envía asistentes sociales a los trenes para conversar con todo tipo de personas, por ejemplo, con las prostitutas que trabajan allí y encaminarlas hacia los servicios de salud. “En 1990, 1,7% de la población italiana eran inmigrantes. Hoy ese porcentaje subió a 7%. En las ciudades más grandes de Italia los inmigrantes representan de 10% a 15% de la población y de 30% a 40% de los alumnos de educación básica. Llevar los servicios públicos a esas personas y hacerlas menos vulnerables a las organizaciones criminales es una forma de prevenir la violencia”, concluyó.
Algunas iniciativas importantes de prevención al crimen también combinan actividades deportivas con desarrollo de la ciudadanía. Con un programa que tulipa esta fórmula, Lucha por la Paz, creada por el inglés Luke Dowdney, posee sedes en la periferia de Río de Janeiro y en Londres. Lucha por la Paz implanta academias de boxeo en comunidades dominadas por grupos criminales.
Gabriela Pinheiro, gerente de relaciones institucionales de la organización, afirma que el programa atiende jóvenes que están fuera de la escuela y desempleados y que ven en el deporte una forma de conectarse con el mercado formal de trabajo. “Nosotros reforzamos la importancia de lo que es un ciudadano y ayudamos a encontrar oportunidades de empleo”, explicó.
Denis Mizne, director-ejecutivo del Instituto Soy de la Paz, de São Paulo, afirmó que en muchas iniciativas de prevención del crimen basadas en la revitalización del espacio público, organizaciones de la sociedad civil asumieron el liderazgo desarrollando experiencias y ofreciendo prácticas modelo, adoptadas por las autoridades y transformadas luego en políticas públicas.
Soy de la Paz implementa un proyecto de Plazas de Paz que ayuda asociaciones locales a revitalizar las plazas y mejorar la percepción de seguridad. “La ciudad pertenece a todos y la seguridad pública es un problema de todos, no solamente del Estado y de las fuerzas policiales. La contribución de la sociedad civil para la prevención de la violencia ya fue claramente reconocida”, afirmó.
El secretario Nacional de Seguridad Pública de Brasil, Ricardo Balestreri, reforzó la necesidad de apoyar y entrenar a los policías para que sean capaces de tomar decisiones bien fundamentadas. “Pocos actores de la sociedad ejercen el impacto que la policía ejerce. La policía tiene que ser parte de un proceso continuo de educación que privilegie el policiamiento de proximidad y la inteligencia policial. La policía necesita liberarse del viejo prejuicio “olviden lo que aprendieron en la academia, en las calles es diferente”, afirmó el Secretario.
Para Balestreri, los problemas de seguridad pública son complejos y “para cuestiones complejas solo existen soluciones complejas”. Las estrategias de prevención del crimen discutidas durante el encuentro en Salvador, envuelven una amplia red de colaboradores, búsqueda de información y múltiples niveles de actuación a medida que las ciudades crecen.
Fuente: Comunidad Segura