Japón endurece sus sanciones contra Corea del Norte

Japón decidió este viernes endurecer sus sanciones financieras a Corea del Norte, después de que una comisión internacional acusó al régimen de Pyongyang del hundimiento de una corbeta surcoreana a finales de marzo, en el que murieron 46 marinos, declaró un portavoz gubernamental.Japón ya mantiene un embargo comercial total a Corea del Norte, y se niega a distribuir visados a los ciudadanos norcoreanos.

"Hoy (viernes) el gabinete aprobó las medidas adicionales contra Corea del Norte", declaró a la prensa el portavoz, Hirofumi Hirano.
  
Concretamente, los residentes en Japón que quieran enviar remesas a Corea del Norte tendrán que recibir el visto bueno de las autoridades cuando se trate de sumas superiores a 3 millones de yenes (33.000 dólares). Hasta ahora, la autorización sólo era necesaria para envíos de más de 10 millones de yenes (110.000 dólares).
  
Japón ya mantiene un embargo comercial total a Corea del Norte, y se niega a distribuir visados a los ciudadanos norcoreanos.
  
Las primeras sanciones fueron impuestas en 2006, tras el primer ensayo nuclear norcoreano, y desde entonces son renovadas cada seis o doce meses.
  
Según los analistas, las sanciones son apenas simbólicas, ya que el régimen comunista de Pyongyang realiza el grueso de su comercio con su aliado chino.
  
La tensión en la península coreana, provocada por el naufragio de la corbeta surcoreana "Cheonan", atribuido a Pyongyang, fue abordada este viernes de mañana en una entrevista telefónica entre el primer ministro nipón Yukio Hatoyama y el presidente estadounidense Barack Obama.
  
"El primer ministro y el presidente Obama coinciden en que la conducta de Corea del Norte es imperdonable, y en que Japón y Estados Unidos cooperarán en esta cuestión", dijo el portavoz gubernamental nipón.
  
Japón, que ocupó la península coreana durante la primera mitad del siglo XX, no mantiene relaciones diplomáticas con el régimen de Pyongyang. Una de las condiciones que exige Tokio es la solución al problema de los japoneses secuestrados en los años 70 y 80 por agentes norcoreanos para formar espías en la lengua y la cultura niponas.