Pues bien, después de gastarse 140.000 eurazos (que para mí yo los quisiera) en tan magno fin, siguió gastando, y gastando, y gastando... hasta que la cosa no le dio para más y tuvo que elegir: el cole de la niña, o seguir operándose.
En este caso no había dudas, no para Nefertiti. ¿Qué pensarían Ra y Osiris si Nileen desistiera a las primeras de cambio? ¿Qué futuro le espera al mundo si una reina egipcia no es capaz de llevar hasta el final la llamada de Dios? Vamos, que la niña se tuvo que olvidar del colegio de pago, y ahora tendrá que aguantar las burlas de sus compañeros en un colegio público, según publica la prensa británica.
La hija, Rachel, no se lo ha tomado especialmente bien, para qué engañarnos, porque estaba bastante contenta en la elitista escuela a la que asistía en Brighton. Tiene 16 años, pero habla claro: "Mamá no me dijo nada... quizás le daba demasiada vergüenza".
A decir verdad, yo tampoco sé con qué cara le diría a mi hija: "Mira niña, he gastado 200.000 libras (más de 225.000 euros) en las 53 operaciones que me he hecho, así que no te puedo pagar el colegio". Bueno, en el caso de Nileen sí sé con qué cara lo diría... con una muy rara.