Las abuelas narcotraficantes se ponen de moda en Chile

Tienen entre 60 y 80 años y han sido detenidas por la policía chilena en Santiago, luego de que se les descubriese una tarea poco habitual, hasta ahora, para personas de sus edades: se dedicaban a distribuir estupefacientes en sus localidades, bajo contrato de los narcotraficantes. Tras una investigación, los uniformados que trabajan del otro lado de la cordillera las descubrieron y las detuvieron, pero alertan sobre esta "moda". ¿Quién sospecharía de la abuelita de la casa de al lado?

Unas 16 personas entre los 60  y 80 años, en su mayoría mujeres, han sido detenidas en lo que va  del año en Santiago, al descubrirse que eran contratadas por  narcotraficantes como distribuidoras de droga en sus respectivas  localidades, y así evitar las sospechas de la Policía.

La mayoría vive en zonas oprimidas de la ciudad. Al ser  descubiertas, no se oponen a su  detención y, al ser procesadas  por la justicia, prometen no volver a delinquir, algo que la
mayoría cumple, dijo al diario El Mercurio el jefe del  Departemento de Inteligencia de Antinarcóticos, Claudio Salazar.

"Quienes financian las operaciones contratan a los adultos  mayores porque éstos no corresponden a los estándares policiales  que caracterizan a un delincuente y porque cuentan con el apoyo  de sus vecinos", comentó.

"En lo poco que va de este año hemos atrapado a 16 personas de  la tercera edad, por tráfico o microtráfico", añadió Salazar.

Entre las detenidas figuran Las abuelitas de Providencia  (nombre de la comuna en la que viven), como denominó la Policía a  dos amigas de 72 y 79 años que compartían una casa y a las que se  les halló 2 kilos de cocaína y 38 millones de pesos (unos 80.000  dólares).

La mayoría de ellas, dice la Policía, no tiene antecedentes  judiciales y los narcotraficantes aprovechan que son personas sin  una buena pensión, jubilados o que no tienen posibilidades de  conseguir un trabajo debido a su edad.

"El tráfico de drogas los ayuda a salir de la pobreza y a  tener recursos para vivir. Los vecinos no los denuncian porque  saben que los dejarían en situaciones precarias", añade el  oficial Salazar.