Crónica de un dramático secuestro de 33 personas

El delincuente recibió un disparo en la cabeza y fue trasladado al hospital. Entre los secuestrados varias personas han resultado heridas. El secuestrador pedía un helicóptero, una moto y dos millones de dólares cuando todavía mantenía a 33 personas privadas de libertad.

Fotografía del secuestrador, en la oficina bancaria.
Fotografía del secuestrador, en la oficina bancaria.

Perú. Lima siguió en vilo el secuestro de 33 personas por un alterado asaltante encapuchado que tomó una oficina bancaria situada en el emporio comercial de Gamarra, en el céntrico barrio de la Victoria.

Tras siete horas de secuestro, la policía incursionaba en el banco y disparaba a la cabeza del secuestrador, liberando con vida a todos los rehenes.

El asaltante, un individuo entre 27 y 30 años todavía sin identificar, fue abatido por un francotirador instantes antes de que un contingente policial ingresara en el banco y rescatara a los rehenes, entre los que se encontraban tres niños y una mujer embarazada de 8 meses.

El director de la policía, Raúl Becerra, informó que tomaron la decisión de disparar al secuestrador después de horas de infructuosas negociaciones. El asaltante, fuera de si y armado con una pistola automática, amenazaba con hacer estallar un supuesto explosivo que llevaba consigo si la policía no le proporcionaba un medio de transporte y al menos dos millones de dólares. Tras la liberación, la policía procedió a detonar controladamente el explosivo.

Dos de los rehenes fueron evacuados en ambulancia. Uno de ellos, un joven de 25 años, recibió un balazo en la pierna. El secuestrador también habría herido a una mujer, a quien golpeó con la culata de su arma.

Tras recibir el disparo en la cabeza, el delincuente fue trasladado al hospital y su pronóstico es muy grave.

El gerente de la oficina bancaria, Carlos Reyes, reveló que un grupo de trabajadores del banco que permanecían escondidos en la oficina sin ser descubiertos por el secuestrador fueron la pieza clave de la operación. "Valientemente ellos dieron información a la policía vía celular de todos los acontecimientos", declaró a una emisora local.

"La ciudadanía del Perú ha podido presenciar cómo la policía en todo momento ha optado por el procedimiento del diálogo", declaró el Ministro de Interior Miguel Hidalgo tras el desenlace de la crisis de rehenes. Explicó que fue la intransigencia del delincuente y su "actitud matonesca" la que obligó a tomar la decisión de dispararle "para acabar con este drama lamentable".

Hidalgo informó que las bombas adheridas al cuerpo del secuestrador eran ficticias, pero que en la mochila sí portaba un explosivo real. El recién nombrado ministro, quien se desempeñaba como director de la policía, dio una advertencia: "Que tengan presente los delincuentes que la policía actuará con energía".

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