Acusan a Sarkozy de espiar a periodistas

Un semanario político-satírico francés, acusó al mandatario de ese país de haber organizado y supervisado un espionaje a periodistas. nvocando "fuentes seguras" y miembros del equipo presidencial "que no ocultan esas malas costumbres", el informe señala que el presidente organizó toda esa operación.

 Un escándalo político de gigantescas proporciones estalló en Francia cuando el semanario político-satírico  Le Canard Encha  î  né acusó directamente al presidente Nicolas Sarkozy de haber organizado y supervisado personalmente el espionaje de los periodistas franceses que más lo irritan con denuncias o investigaciones.

"En cuanto un periodista se lanza a una investigación comprometedora para él [Sarkozy] o sus allegados, el jefe del Estado solicita al director de la DCRI [contraespionaje francés], Bernard Squarcini, que lo ponga bajo vigilancia", escribió el director del semanario, Claude Angeli, en un artículo publicado en la portada de su edición de ayer.

Fundado en 1915, el semanario, que vende 477.000 ejemplares, goza de enorme prestigio por la calidad de sus investigaciones y por haber revelado los escándalos más importantes del último siglo. Su prestigio en la opinión pública procede en gran parte de su independencia económica: no acepta publicidad y vive exclusivamente de sus ventas, pese a lo cual cierra todos sus ejercicios con grandes beneficios.

Invocando "fuentes seguras" y miembros del equipo presidencial "que no ocultan esas malas costumbres", el informe señala que el presidente organizó toda esa operación con la ayuda del jefe del contraespionaje; incluso llegó a crear una célula especialmente encargada de esa misión. Squarcini es amigo y protegido político de Sarkozy desde la época en que el actual jefe de Estado ocupaba el Ministerio del Interior. Ahora ocupa una posición clave en el organigrama del poder y es uno de los hombres de mayor confianza del presidente.

Los miembros de ese grupo de las sombras tendrían un modus operandi bien particular: consiguen las facturas detalladas de teléfonos fijos y celulares de los sospechosos, lo que permite en muchos casos descubrir sus fuentes de información. "Los operadores de telefonía móvil nos prestan una enorme colaboración", dijo al semanario una fuente de la DCRI.

"¡Es realmente absurdo!", desmintió Xavier Bertrand, presidente del partido gubernamental Unión para un Movimiento Popular (UMP). La presidencia, por su parte, calificó las informaciones de "fantasiosas". Los allegados a Squarcini también desecharon las denuncias: "La DCRI no se ocupa de los periodistas, y el presidente jamás dio instrucciones en ese sentido", afirmaron.

Tras las reacciones, el director de Le Canard reafirmó su versión. "Cuando se investiga el origen de una información, inevitablemente se termina por caer en un periodista. Y entonces se espía al periodista, lo cual está formalmente prohibido por la ley francesa", afirmó Angeli, precisando que jamás se habría lanzado a hacer semejante titular sin información irreprochable.

Desde hace semanas, y sobre todo desde que comenzó el escándalo que protagoniza la heredera del grupo L´Oréal, Liliane Bettencourt, se multiplicaron las sospechas de espionaje a periodistas. En dos ocasiones, en septiembre y octubre, el diario Le Monde acusó directamente al Palacio del Elíseo (sede de la presidencia) al presentar sendas denuncias por violación de la protección de fuentes.

"Se utilizaron los servicios de contraespionaje para buscar al informante de uno de nuestros reporteros", escribió el periódico.

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