El caso del 30-S en Ecuador

Uno de sus integrantes del Observatorio de Derechos Humanos de la región andina, realizó una entrevista a Eloy Alfaro, activista por los derechos humanos en Quito.

Foto: MDZ / Archivo
Foto: MDZ / Archivo

En el marco del Observatorio de Derechos Humanos de la región andina (https://cetyl.wordpress.com/observatorio-de-derechos-humanos/ ) que viene trabajando en la Universidad Nacional de Cuyo en la promoción de los vínculos académicos con diferentes organizaciones de derechos humanos y procesos sociales y políticos que vive América Latina, desde el 2009, Sergio Gustavo Astorga, uno de sus integrantes, realizó una entrevista a Eloy Alfaro, activista por los derechos humanos en Quito:

1-    ¿Qué aspectos políticos son importantes conocer para comprender los sucesos recientes vividos en Ecuador?
 
La Constitución aprobada en el 2008, se desmarca de una lógica de gestión y desarrollo ligada al mercado y apuesta por una sociedad distinta, basada en el buen vivir, entendida como la posibilidad de que las personas nos desarrollemos en igualdad de condiciones.
 
La puesta en práctica de estos preceptos se concreta en leyes que deben expresar el cambio. Obviamente esto molesta a los sectores ligados al poder tradicional. Sin embargo de ello, la Asamblea Nacional que es la entidad responsable de estos cambios no ha sabido procesar efectivamente las demandas e intereses de diversos sectores. Lo que genera inconformidad. Sectores sociales importantes han sido excluidos de los diálogos frente a esta posibilidad de concretar leyes que cambien la situación del país. Con la tropa de la policía se vivió algo parecido, con la diferencia que ellos tuvieron los instrumentos para hacer valer sus demandas, que devinieron en un intento desestabilizador aprovechado y azuzado por los sectores tradicionales.
 
2-    Hay quiénes dicen que hubo una operación mediática detrás de estos sucesos: ¿qué hay de verdad en esto?
 
La pregunta correcta es, ¿dónde no hay operación mediática hoy en día? Es cierto que los medios cumplieron un rol importante en todo esto. Tanto los públicos como los privados. Pero en la realidad ecuatoriana, siempre ha sido así, cuando Alberto Dahik huyó del país por corrupción fueron los periódicos que tuvieron un rol en eso. En la caída de Gutiérrez fue la radio La Luna, etc.
 
3-    ¿Cuál es el escenario actual después de lo vivido por la sociedad ecuatoriana?
 
El escenario es que la Asamblea debe generar nuevos mecanismos de procesamiento de las leyes, pues de continuar como hasta ahora en que grupos claves de la ciudadanía quedan relegados, esto no va a ningún lado y hechos como los que pasaron se podrían repetir, pues la intransigencia de grupos oficiales, podrían levar a que otros sectores se armen para exigir sus demandas.
 
El Ejecutivo en este sentido debe asimilar lo ocurrido como una lección, pues debe confiar más en el pueblo, no solo para convocar a marchas que terminan con oír al líder y no generar nada, y pasar a generar los cambios trascendentales con el pueblo, es decir, la estructura agraria, el cambio de modelo de desarrollo y de régimen de propiedad son cuentas pendientes que tiene el gobierno y que debe contar con el pueblo para garantizar los cambios, que de hacerlos seguro tendrá un pueblo movilizado apoyándolo.


¡El Pueblo, Siempre el Pueblo! Lecturas a partir de los hechos del 30-S

Por: Eloy Alfaro
 
Fui herido por disparo de arma de fuego por parte de la policía, en los eventos del 30 de Septiembre, en los que los uniformados iniciaron una revuelta que nunca pudieron controlar y terminó a balazos.
 
Estuve en las cercanías del hospital de la Policía (las Casas y Av. Occidental) junto con otros cientos de personas que creíamos que, no podemos permitir que un grupo de “chapas”, “tombos”, milicos o el que fuere, eche al traste años de lucha de un pueblo como el ecuatoriano, que sigue peleando con la esperanza de un mañana digno, sin prepotencias de ningún tipo, con una sociedad no capitalista y con una naturaleza sin minería. Por eso muchos estuvimos ahí, otros también fueron por el Presidente. 
 
Convencido de que a la prepotencia de la bota policial, militar o de lo que fuere, no se le puede permitir estas acciones, a continuación comparto algunas lecturas sobre el hecho.
 
1.   Prepotencia
 
La insubordinación policial, dejó ver un cúmulo de prepotencias de lado y lado. Acostumbrados como estamos de la prepotencia cotidiana de la policía, no me llamó la atención, que en las dos primeras horas de la insubordinación, estos cerraran calles y actuaran sin mayor razonamiento. Las actuaciones que tuvo después la tropa no tienen nombre. Esa era la primera prepotencia.
 
Cuando por los medios vi que llegó el Presidente al cuartel donde estaba la policía insubordinada, pensé que ningún canal de diálogo previo había funcionado. Pero después supe que no hubo canales previos de diálogo. Nunca hubo diálogo.
 
Sin embargo, uno como ciudadano se pregunta qué hace el Presidente en una revuelta, dónde los alzados exigen que no les quiten los juguetes. Ese no debería ser un tema resuelto por sus subalternos?, ¿será que los subalternos no pueden resolver esos problemas complejísimos?, sino es así, entonces habrá que buscar a alguien que si lo pueda hacer, para eso pagamos nuestros impuestos. El Presidente no está para resolver problemas minúsculos.
 
Pero también la presencia del Presidente en el regimiento Quito, a mi modo de ver es, una muestra del super Poder que cree tener, eso le lleva a pensar que incluso su sola presencia puede resolver problemas domésticos o calmar los ánimos. Es la idea de querer controlar todo. Es decir una visión exacerbada del poder, Poder Total. Esto es cuestionable. Esa idea de super Poder, le llevó a que su presencia en el regimiento, se convierta en un error.
 
Error que lo aprovechó el contrario, para radicalizar su acción y sin que públicamente lo manifestara, de hecho, ejercer presión al Presidente, impidiéndole la salida del hospital. Impedir al presidente la salida, convirtió la insubordinación en la crónica de un secuestro “anunciado”.
 
2.   ¡Quién está detrás…!
 
Para quienes prepararon las acciones del día jueves 30 de Septiembre y que coordinaron con la tropa de la Fuerza Aérea y Ejército. La presencia del Presidente en el lugar de los hechos, proponía un escenario que no se lo deben haber planteado y debieron ajustar el plan, que desde ese momento se les fue de las manos.
 
Es decir la acción de insubordinación de la tropa del ejército, la policía y la fuerza aérea, fue una acción preparada, premeditada y orientada con mucho tiempo. Por eso sabían dónde ubicarse, como actuar, dónde cerrar las calles. De lo contrario, para reclamar por los juguetes bastaba con hacer una acción de brazos caídos al interior del cuartel, como hacen los trabajadores cuando ocupan el edificio o la fábrica y paran la producción con el objeto de llamar la atención. Lo del jueves no fue así, se buscaba controlar la ciudad y casi lo logran.
 
La espontaneidad en los uniformados no existe, eso les rebasa, pues se deben a un orden jerárquico, es decir saben recibir órdenes. Por ello aun hay que averiguar quién o quienes hicieron de puente entre las inconformidades de la tropa de la fuerza aérea, con las de la policía y el ejército. Alguien con capacidad de ser espontáneo estuvo trabajando sistemáticamente, paso a paso, junto con la tropa, preparando el momento indicado.
 
A todo esto la pregunta es, ¿para qué carajo sirve la super agencia de seguridad que montó este gobierno? ¿No se supone que estas agencias están para prevenir estos actos?, o es que, ¿había miembros de estas agencias entre los que reclamaban los juguetes?
 
3.   Problemas legislativos resuelve ejecutivo
 
Una constatación que todos y todas sabíamos es que, el Ejecutivo fue al regimiento Quito a resolver un problema legislativo. Los artículos de la ley, motivantes del levantamiento son temas básicamente legislativos, y en ese espacio debió resolverse. No se dio así. Y por ello el Ejecutivo puso en evidencia su intención de resolver el tema, prescindiendo del legislativo, donde tiene mayoría, dejando en duda las capacidades de resolución de este espacio y la de sus propios co idearios.
 
4.   Quien manda en los que se insubordinan…
 
Puedo afirmar que fue una ventaja que entre los alzados no había ideología. Al menos en apariencia. Los que están detrás deben tenerla. Si la acción fuera ideológica, el desenlace habría sido distinto, sin pronóstico. Pues si todas las fuerzas armadas se paralizaban, como producto de una inteligencia que coordinaba todo, Correa estaría sin gobierno.
 
La tropa no tenía ideología, ni mando aparente, por eso eran más brutales. De lo que pude ver en el lugar donde me hirieron, la policía sabía que debía manifestarse para posicionar sus reclamos y que cuando ya estaban con el Presidente al interior del hospital, sabían que no podían permitir que el pueblo se acerque.
 
Eso sabían. Lo que no sabían es cómo sostener aquello que sabían. Por eso actuaban de manera torpe. Mientras los ciudadanos intentaban dialogar con algunos uniformados, otros les gritaban que no lo hicieran, otros tiraban piedras a las personas, otros iban con sus motos amedrentando. Es decir, entre ellos no había un interlocutor.
 
Cuando hay manifestaciones populares y llega la policía, la tropa siempre está al mando de alguien que les dice cuando disparar, cuando avanzar, cuando ser espontáneos o no. Este no era el caso. Cada uno hacía, sin mando, lo que más podía.
 
El problema es que actuaban así con las armas, uniformes, cascos y toda la dotación compradas con nuestros impuestos para cuidarnos. Es así que mientras unas personas le daban la mano a un policía, e intentaban conversar, otros uniformados, en el mismo espacio, simultáneamente insultaban a las personas y les tiraban bombas o disparaban sus armas. Uno de esos disparos casi me mata.
 
5.   En el pueblo no hay quien mande
 
Como al medio día Alianza País (AP) a través del canciller Patiño, de manera irresponsable convocó a la movilización del pueblo, para el rescate del  Presidente, como si no estuviera el ejército para rescatar al presidente. Pero Patiño no comandó la lucha popular que se dio.
 
Cuando llegó la marcha comandada por Patiño, el pueblo mayoritariamente ya estaba en la calle en todas las esquinas en torno al hospital combatiendo con la Policía. El pueblo de Quito por su propia práctica sabía cómo actuar. Es decir en la movilización popular de Quito en los últimos tiempos y en esta, era evidente que hay un auto gobierno en la movilización, que en la lucha popular surge una inteligencia colectiva que niega liderazgos. Y esto porque quienes participamos en la movilización, somos pensadores y no seguidores.
 
Para la mayoría de gente en la calle, ni las banderas, ni los pañuelos verdes, significaron expresión de liderazgo popular, pues en las acciones directas y en otras de carácter masivo y de lucha a AP le falta crecer. AP no lideró esta lucha, pues a este pueblo, en este tipo de cosas, no le hace falta líderes. Eso quedó claro.
 
El pueblo de Quito otra vez dejó en evidencia su capacidad infinita de movilización y conciencia. Por eso rebasó la incipiente capacidad de lucha y liderazgo popular de AP. El pueblo de Quito se movilizó y con ello envió un mensaje claro a los líderes políticos: que es un pueblo digno y que por ello mismo, está para más cosas que para una convocatoria a movilizarse coyunturalmente, el pueblo demostró que es un factor para el cambio fundamental, que no se puede prescindir de él.
 
Demostró también que debe ser convocado para acompañar los cambios que el país necesita, no solo para escuchar a líderes en una tarima o en un concierto, muy comunes en AP. El pueblo por tanto demostró que quiere cambios permanentes y profundos, por eso sale a las calles. El pueblo demanda que se gobierne con él. 
 
6.   Esto se resuelve a tiros.
 
El levantamiento del 90 marcó una forma distinta de asumir la democracia para los grupos subalternos, de manera directa, con pueblo organizado en la calle. Hasta entonces los grupos de Poder contaban con las fuerzas armadas para dirimir sus diferencias. El último de estos hechos fue cuando los comandos de Taura retuvieron a Febres Cordero en la base aérea y el asunto se definió a tiros.
 
Desde los 90 era suficiente el pueblo en la calle para que los asuntos se definieran de manera menos brutal. Así con pueblo en la calle se dio a conocer el movimiento indígena y el país cambio, con pueblo en la calle se paró la ley agraria del 94, con pueblo en la calle el loco que ama huyó, con pueblo en la calle Mahuad puso pies en polvorosa y los banqueros se llevaron la plata, con pueblo en la calle dijimos “fuera todos” y el dictócrata, igual que los anteriores, huyó. Con pueblo en la calle detuvimos el TLC, y con pueblo en la calle tenemos esta nueva constitución. Por el pueblo en la calle tenemos lo que tenemos, no por la bondad de algún líder.
 
Sin embargo, en esta ocasión no fue suficiente el pueblo en la calle. Se puso en evidencia que para la policía el pueblo en la calle siempre será una amenaza.
 
Por eso el desenlace de esta historia se dio con tiros, balas, heridos y muertos de por medio. Lamentable. En un país con una Constitución que busca la vida armoniosa, que garantiza la participación y crea un quinto Poder como medio de conducción de las demandas sociales, que esto se resuelva a balazos, significa que hemos retrocedido.
 
7.   Dejemos el pasado atrás
 
Recuerdo al loco que ama, después de ser declarado incapaz mental, huyendo a Guayaquil y en esa ciudad, siendo llevado en hombros por la multitud en medio de un aguacero. Ya en la gobernación un Bucaran envalentonado, todo mojado y a gritos, se abría la camisa, también mojada, y golpeando su pecho (mojado de lluvia y sudor) increpaba a sus contrarios a que, si quieren matarlo lo vayan a buscar “aquí los espero”, decía.
 
Abriéndose el pecho “quieren matar al presidente? mátenme, entonces” decía el presidente.
 
Lo del 30-S me deja ver, que sin importar el tiempo, las formas no han cambiado. La política ecuatoriana está plagada de actitudes de machitos, que uno y otro presidente han dejado ver en distintas circunstancias. En un momento de cambio, el pueblo ecuatoriano, reclama de sus líderes actitudes coherentes con el momento transformador y dejar ese pasado atrás. Las actuaciones de ayer y hoy, dejan en claro que “el machismo es violencia” sobre todo en la política.
 
Ahora me recupero de las heridas infringidas por la policía, con las armas que compró el pueblo, con el dinero que todos pagamos de impuestos… ironías de la vida…!