El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, emprende la etapa más polémica de su viaje de dos días a Líbano, la visita al sur del país, a la frontera con Israel, escenario de una guerra entre la milicia-partido de Hezbolá y el Ejército israelí en el verano de 2006. Tanto EE UU como Israel han calificado de "provocación" la visita del líder iraní, que, entre multitudinarias muestras de apoyo en Beirut, ayer expresó su apoyo a un Líbano unido frente al "régimen sionista".
Ahmadineyad recorre una línea en constante tensión que, además de la guerra de 2006, ha sido escenario de frecuentes incidentes. El último tuvo lugar este verano, cuando un tiroteo entre soldados israelíes y libaneses se saldó con cuatro muertos. Soldados israelíes comenzaron la labor de tala de unos árboles que los militares libaneses consideraban en su territorio -posteriormente la ONU dio la razón a Israel al establecer que los árboles estaban del lado israelí. El choque acabó a tiros y con la muerte de dos soldados y un periodista libaneses y un alto cargo militar israelí.
La visita de Ahmadineyad a la frontera no solo a EE UU e Israel. También la mayoría parlamentaria prooccidental libanesa critica el apoyo de Ahmadineyad a la milicia chií Hezbolá, más en vísperas de la publicación de la investigación de la ONU sobre el asesinato del ex presidente libanés Rafik Hariri en 2005. Se ha filtrado que el informe de la ONU da cuenta de la participación de elementos de Hezbolá en el atentado. El bloque prooccidental denunció ayer las intenciones del presidente iraní de convertir a Líbano en una "base iraní en el Mediterráneo".
Fuente: El País