Había momentos en que John no podía sentarse en el asiento de un inodoro o ninguna silla o transporte público, no podía dormir debido a los pensamientos intrusos, no podía darse una ducha por temores de que el agua estuviera contaminada y no podía comer”, cuenta Sandra, la madre del niño que hoy tiene 14.
"Sentía que iba a morir si tocaba la manija de una puerta", explica el mismo John.
El TOC afecta a tres de cada 100 niños. Es una enfermedad mental de ansiedad marcada por obsesiones y pensamientos no deseados y por conductas repetitivas, como lavarse las manos continuamente.
El trastorno obsesivo compulsivo es la cuarta enfermedad mental más diagnosticada en el mundo.
John se sometió a un tratamiento conocido como terapia cognitivo conductual (TCC) en el Hospital Maudsley de Londres -uno de los principales hospitales psiquiátricos del Reino Unido, donde gradualmente se expone al paciente a las cosas que más teme. En este caso, los gérmenes y la contaminación, ayudándolo a combatir sus ansiedades.
El tratamiento se lleva a cabo con terapeutas experimentados que ayudan a los pacientes a adquirir las herramientas adecuadas para poder enfrentar y tratar con sus obsesiones.
"El TOC no desaparece -explica Sandra- no te abandona con el tiempo. Pero puedes adquirir la habilidad para enfrentarlo. Mi hijo sabe ahora cómo combatirlo y esto le ha dado una nueva calidad de vida".
John está en recuperación, aunque su familia está consciente de que el trastorno puede volver en cualquier momento de su vida.
"Estoy constantemente en guardia", dice su madre.
El comienzo
John tenía 8 años cuando aparecieron los primeros síntomas de la enfermedad. Su madre notó que realizaba movimientos extraños, como dar patadas en ángulos extraños.
Al principio ella pensó que el niño estaba haciendo travesuras y que esa conducta pasaría con el tiempo.
Pero tras la muerte del abuelo, con quien el niño mantenía una relación cercana, comenzó a desarrollar temores por los gérmenes y la suciedad. Y fue referido a una clínica local de salud mental infantil y adolescente.
Fuente: Telefe Noticias
Nene se lavaba las manos hasta que le sangraban
Un niño británico de 8 años se lavaba las manos hasta que comenzaban a sangrar, como consecuencia de un trastorno obsesivo compulsivo (TOC) que el pequeño tenía relacionado con la limpieza. EL TOC afecta a tres de cada 100 niños.